Fracasos incontestables: el legado de desesperanza que deja el gobierno de Boric
Cuando la superioridad moral ha sido arrogancia y negligencia a la vez, y la incompetencia, justificada por una falta de experiencia que requiere rodaje, el legado que se deja es escaso y no existe huella visible que se le parezca.
Llama la atención escuchar a analistas y dirigentes políticos referirse, tan de buenas a primeras, al legado que dejará este gobierno. Más allá de encontrar un tanto pretenciosa esta búsqueda permanente de una herencia de la que seríamos nada menos que los legatarios, y como nada hemos pedido en herencia, nos interrogamos sobre el contenido del regalo.
Un legado, según el Código Civil, es una asignación a título singular, mediante la cual un testador deja un bien o derecho específico a una persona denominada legatario. Es “el conjunto de bienes materiales o inmateriales que se transmite a alguien” —nos dice, por su parte, la RAE—. “Valores, enseñanzas o cultura transmitidos a generaciones futuras” —completa el mismo diccionario— apartándose esta vez del campo jurídico.
El actual gobierno nos dejaría entonces un legado —abundante o escuálido, bueno o malo—, pero un legado, al fin. Ante esta afirmación, que nos es presentada como evidencia, pareciera oportuno reflexionar.
Hace unos días, un gran amigo de larga trayectoria en la izquierda, con quien suelo intercambiar reflexiones sobre el acontecer político del país y del mundo, se explayaba elocuentemente sobre el fracaso de las izquierdas y el “legado” (sí, esta vez entre comillas y con sic) que dejaría el gobierno saliente.
Su desencanto era visible. Con los minutos, su reflexión se fue tornando implacable y su crítica, feroz. Despiadada —pensé— después de concluida nuestra conversación.
Debo decir que mi amigo, quien es, entre otras cosas, un brillante escritor y excelente conversador, fue de los primeros en integrar el comando de apoyo al candidato a diputado Gabriel Boric en........
