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Franz Kafka en la escena mundial de hoy

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25.03.2026

Esto hoy es hiperkafkiano, y no en el sentido de lo absurdo, simbólico ni alegórico, sino en el maquínico, material y estructural del término.

Confieso que tenía cierta ansiedad por este libro. El hecho de saber de pronto, hace algunos años, que existía un libro de conversaciones con Kafka me parecía irreal. No podía ser, entre otros motivos porque consideraba que no era posible siquiera conversar con Kafka. ¡De qué!, ¡qué se le podía preguntar si estaba todo dicho! Sobre todo porque su trabajo era una obra cerrada que no necesitaba ningún apunte ni comentario del exterior.

Incluso creía que era saludable para la obra kafkiana precisamente esa distancia hecha a base de un sentido siempre inagotable y capaz de actualizarse desde dentro, que su escritura no pudiera ser comentada ni por el propio autor. Kafka y su obra eran una misma cosa letrada. Kafka no tenía vida ni existía fuera de esa obra. Ese anónimo K. era suficiente como atisbo de ese escritor checo-judío en lengua alemana en manos de cualquier lector.

Además, se notaba un retraimiento natural en Kafka: de módicas publicaciones en vida, nunca lo entrevistó el Times Literary Supplement, ni lo enfocó la TV checa, no fue el libro del mes ni tuvo uno entre los más vendidos del año, no recibió premio alguno ni adelantó algún capítulo en una librería con oyentes para luego firmar ejemplares; y para colmo le dijo a Max Brod que quemara su obra si lo estimaba conveniente.

Era una fuerza desafecta para no desear siquiera convertirse en personaje ni llamar la atención, sostenida en la idea de que su obra hablaba rotundamente por él. Como bien lo perfilaba Marthe Robert aludiendo a su radicalidad en un libro ensayístico, Kafka había escrito: “Todo lo que no es literatura me aburre y lo odio, incluso las conversaciones sobre literatura”.

En relación a una obra que se actualiza sola, se podría decir lo siguiente: si seguimos la pista de lectura de Deleuze y Guattari sobre Der Prozess (El proceso) en el ensayo Kafka por una literatura menor (1972), notamos cómo se ha incrementado hasta el paroxismo la potencia maquínica-deseante; ya son porciones del mundo (en vez de personas) las que virtualmente engulle y atrae a su funcionamiento: Groenlandia, México, Canadá, Ucrania, Gaza (Cuba y Taiwán en espera), Irán, el Golfo Pérsico, etc., añadiendo a la captura suministros energéticos críticos estén donde estén. Previamente a convertirlas en objetivo, todas y cada una de estas piezas y partes de algo son culpables o se les ha imputado una culpabilidad o........

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