Trumpismo: culto a la personalidad y mesianismo
La consecuencia es una peligrosa hibridación entre convicciones religiosas y preferencias políticas, donde la fe deja de orientar críticamente la acción pública y pasa a funcionar como un mecanismo de legitimación partidista.
Una nueva polémica gira en torno a la figura del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Hace algunos días se masificó la noticia de la instalación de una estatua dorada en uno de sus campos de golf en Doral, Florida, situación que generó diversas repercusiones mediáticas y políticas.
Lo más llamativo del episodio es que la ceremonia fue encabezada por un grupo de pastores simpatizantes del mandatario, reforzando la dimensión pseudo-mesiánica que ciertos sectores atribuyen a su persona.
Este hecho no es aislado. Anteriormente, el propio Trump compartió en Truth Social una imagen suya en la que aparecía representado como si fuera Jesucristo. Posteriormente, el contenido fue eliminado bajo la explicación de que habría existido una confusión y que, supuestamente, la imagen en realidad lo retrataba como un médico de la Cruz Roja.
Sin embargo, más allá de la anécdota, lo ocurrido revela una tendencia mucho más profunda: la creciente sacralización de determinados liderazgos políticos contemporáneos.
El culto a la personalidad por sobre el juicio crítico
En efecto, la constante exposición mediática del mandatario norteamericano permite dilucidar cómo el culto a la personalidad continúa manifestándose de manera exacerbada en........
