Magallanes...por sólo treinta monedas
Lo ocurrido confirma una verdad incómoda: para los barones del norte, Magallanes sigue siendo prescindible y canjeable. Pero se equivocan.
“¡Magallanes, Magallanes!” fueron las últimas palabras de Bernardo O’Higgins. Una escena destinada a transmitir un mandato geopolítico inequívoco, que ha sido sistemáticamente ignorado por el Estado de Chile. Con el paso del tiempo —y de manera particularmente aguda desde el retorno a la democracia— Magallanes dejó de ser una prioridad estratégica para transformarse en una incomodidad para las élites centralistas, incapaces de comprender la magnitud del desafío austral.
El resultado fue previsible: una región sumida en una desorientación estratégica con graves consecuencias territoriales, un desorden persistente en la gestión pública y un Estado incapaz de concebirse más allá del horizonte de cuatro años. Todo ello resulta........
