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Boric/Kast: una semana de números rojos

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09.03.2026

Lo que vimos fue la confirmación de algo más profundo: la política chilena está hoy organizada en torno a una polarización estructural donde Boric y Kast, enfrentados, se necesitan mutuamente para existir políticamente

Hay semanas que en política producen ganancias estratégicas. Y hay otras que dejan pérdidas para todos los involucrados. La semana del conflicto entre Gabriel Boric y José Antonio Kast por el cable submarino chino pertenece claramente a la segunda categoría: una semana de números rojos para ambos.

Lo interesante es que este episodio no puede entenderse como un simple malentendido diplomático o un error comunicacional. Lo que vimos fue la expresión de una relación política más profunda que ambos actores han venido construyendo desde la campaña presidencial: la articulación de un polo político compartido de antagonismo estructural.

Desde hace tiempo Boric y Kast han operado —consciente o inconscientemente— como los polos de un mismo sistema de poder. Ambos representan extremos de una polarización que estructura el campo político chileno. De hecho, análisis recientes que hemos realizado a través de la encuesta de opinión pública de LCN muestran que las figuras de Boric y Kast aparecen alineadas (matemáticamente) en el mismo eje estructural del conflicto político chileno contemporáneo, un eje que organiza la confrontación histórica entre proyectos transformadores y proyectos de restauración del orden.

Este es un hecho muy importante. Dicho de otro modo, significa que, aunque estén enfrentados, son mutuamente funcionales.

Boric entendió tempranamente esta lógica. Ya había derrotado a Kast en segunda vuelta en el 2021 y sabía que esa victoria lo convertía en su antagonista natural. Pero hacia el final de la campaña presidencial de noviembre tomó una decisión que en su momento pareció desconcertante: saltarse a la candidatura de Jeannette Jara y entrar en conflicto directo con Kast. Esa jugada fue leída por muchos como un gesto desleal dentro de su propio sector, que lo era.

Los presidentes del mismo sector que un candidato se retiran para no copar el espacio público y dejar lugar a su candidato que está en competencia. Los presidentes entienden que su lugar, en ese instante, está en la retaguardia. Pero el estilo de Boric nunca ha sido el trabajo en equipo y decidió reconstruir el antagonismo con Kast.

Con ello, además, prácticamente garantizaba el triunfo de él, ya que el grueso de la pérdida de votos de la izquierda se atribuye (con mucha razón) al debilitamiento electoral que generó el gobierno. Si Boric establecía su Némesis en Kast, aumentaba el valor de él. Por tanto, sí, era una deslealtad y un esfuerzo de apoyar a Kast porque veía en ese gobierno de derecha mejor expectativas que en los otros. Si Kaiser fuera presidente sería un líder relativamente equivalente y eso sería inconveniente. Si era Matthei, era un retorno a estructuras políticas anteriores y eso quita peso al Frente Amplio. Kast estaba bien. La jugada era inusualmente desleal, pero tenía........

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