El derecho a disentir
Con su extravagante gestión de crisis la semana pasada y el posterior control de daños en campo amigo, La Sexta, el Real Madrid evidenció que las cosas muy pesadas, hasta monumentales, pueden ser extraordinariamente frágiles. Empezando por el ego de su presidente y acabando por el crédito ilimitado de algunos ídolos antes queridos y ahora caídos. Luego llegó Kylian Mbappé cual elefante en cacharrería, con unas declaraciones tan innecesarias como injustas, y terminó por confirmar que tal vez no estemos ante la plantilla mejor dotada para navegar con delicadeza cuando la nave zozobra y la tormenta arrecia.
El Madrid actual no escucha y posee un concepto inmejorable de sí mismo, fiel reflejo de las últimas comparecencias de su presidente. Si tenemos que escuchar una vez más la facturación y el número de empleados de ACS en medio de un discurso........
