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Eso no somos

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20.04.2026

Me gusta darme cuenta la delgada piel, la infinita delicadeza, la extendida moral, la infinita ética que tienen los gobiernos totalitarios, y es que pueden ser cualquier cosa, pero no me puedo poner a señala a un desterrado cuando se burla de quien los destierra, a un torturado cuando se burla de su torturador, a un censurado cuando se burla de su censor. Eso de querer poner a cualquier miembro de un gobierno totalitario como víctima me parece como un ejercicio de abyección o jalabolismo que raya en lo increíble.

Augusto Pinochet fue un asesino, corrupto, en su gobierno se torturó, censuró, persiguió, asesinó a los personajes incómodos dentro y fuera de Chile, se violaron prisioneros políticos en las cárceles, simuló estar loco cuando la justicia europea lo detuvo. Pero a los pinochetistas les molestaba de sobremanera cuando lo llamaban GORILA.

Stalin era un hombre terrible, bajo su gobierno se desterró a millones a los Gulag, se persiguió el pensamiento crítico y científico, se censuró y se torturó a niveles pocas veces repetidos, se obligó a colectivizaciones a los campesinos, este hecho provocó una hambruna de dimensiones terribles. El resentimiento hacia Moscú en Ucrania tiene profundas raíces históricas. En la Gran Hambruna de la década de 1930, hasta cuatro millones de ucranianos murieron de hambre durante la colectivización forzosa de las granjas por parte del dictador soviético Joseph Stalin. Fergal Keane, de la BBC, estuvo en la ciudad oriental de Kharkiv, cerca de la frontera con Rusia, y........

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