No le pidamos a la FANB lo que la erosión burocrática y el olvido técnico le arrebataron
Análisis crítico sobre el colapso operativo del Estado ante el "terremotazo" del 24 de junio y la urgente necesidad de rescatar la ingeniería de base por encima del organigrama.
El reciente sismo del 24 de junio, bautizado ya popularmente como el "dúo-terremotazo 2026", no solo sacudió las estructuras físicas de nuestras comunidades; desnudó, con la crudeza implacable de la realidad, una verdad que la retórica oficialista se empeña en maquillar: el profundo colapso de la capacidad operativa y técnica del Estado venezolano.
Ante la emergencia, el clamor del pueblo de a pie, desasistido en las calles, voltea la mirada con desesperación hacia los cuarteles, exigiendo el despliegue inmediato de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ( FANB). Sin embargo, hay que hablar con la verdad histórica y revolucionaria en la mano, con rigor técnico y sin el autoengaño que tanto daño nos ha hecho en este proceso: hoy, la FANB no es que no quiera responder al llamado del pueblo; es que, tras años de desinversión, éxodo profesional y un alarmante vaciado de sus capacidades técnicas internas, simplemente ya no puede hacerlo.
La memoria institucional vs. El cascarón del organigrama
Para quienes vivimos y recordamos con orgullo militante la actuación de la Fuerza Armada durante la tragedia de Vargas en 1999, el contraste actual es doloroso. En aquel momento, la institución demostró una capacidad resolutiva determinante: apertura de vías de comunicación, instalación........
