El Precio de la Paz: Un Dólar por la Dignidad
"La paz pega más duro que el látigo". Bajo esta premisa, me atrevo a lanzar una propuesta que para muchos resultará descabellada, pero que posee una trascendencia magnánima, capaz de ignorar fronteras y prejuicios: Imaginemos al mundo entero aportando un dólar para la defensa de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
No nos engañemos, esto no se trata de billetes ni de tipos de cambio. Aunque en Venezuela ese dólar se traduzca hoy en una cifra volátil, el trasfondo no es monetario; es la búsqueda de esa majestuosidad humana que todos llevamos grabada en el espíritu y el alma, pero que a menudo olvidamos en el fragor del conflicto.
Sin rodeos ni "rollos"
No voy a irme por las ramas ni a darles esos discursos largos que los vendedores ambulantes sueltan en los autobuses para convencer a la audiencia. Prefiero la franqueza de aquel oficial superior que le decía a su subalterno: “Ahórrate los detalles y dime el final de la película”.
El final de esta película es el siguiente: Que cada venezolano y venezolana, por iniciativa propia y con el corazón en la mano, aporte voluntariamente un dólar para la defensa de la pareja presidencial.
El poder de la voluntad colectiva
Si ampliamos el foco, la escala se vuelve astronómica. Somos más de 8.300 millones de personas en este planeta. Tan solo en América Latina y el Caribe, somos más de 660 millones de almas. ¿Se imaginan el peso simbólico de semejante gesto de voluntad?
La propuesta está sobre la mesa. Es una invitación a desarmar el odio con un acto de desprendimiento. Ahora, le corresponde a la Asamblea Nacional recoger este guante, analizar la iniciativa y pronunciarse al respecto.
Al final del día, la pregunta no es cuánto cuesta un dólar, sino cuánto estamos dispuestos a invertir en una paz que, por fin, sea definitiva. ¿No creen ustedes?
