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Bulla loca minera en la Asamblea Nacional

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31.03.2026

La Asamblea Nacional, es uno de los poderes público integrado por las diversas representaciones o vocerías de sectores políticos, sociales, culturales, económicos, gremiales, empresariales, ambientalistas, indígenas y féminas. En este órgano del estado, por su histórica condición burguesa y clasista, donde siempre ha prevalecido los grandes intereses hegemónico clásico; y en las circunstancias actuales a raíz de los acontecimientos del 3 de enero, se ha convertido depravadamente en el ejecutor de la entrega de las riquezas de nuestro País al verdugo que desde hacen más de 200 años venimos adversando como bolivarianos y Guaicaipurianos.

El título del presente artículo, viene con motivo de la discusión del Proyecto de Reforma de la Ley de Minas. Primero quiero dibujar que es una bulla minera: Es donde un o un colectivo de mineros, encuentran un yacimiento de Oro o cualquier mineral precioso, el cual despierta mucha atención y se desbordan las pasiones por el enriquecimiento enloquecidos, a donde decenas, cientos y miles de personas acuden desde mineros, comerciantes y aventureros, mujeres, traficantes, borrachos y drogas, todo un escenario sin control por apoderarse del metal amarillo que allí se encuentra, sin medir las consecuencias del daño que se causa a la naturaleza. Esto está pasando en la A.N, donde no se está midiendo las consecuencias dañinas al País y a las generaciones venideras. A esto quiero llamar la atención a grito a los Diputados de la corriente ambientalista que por principio fijen posturas razonables ante la destrucción y depredación de la madre tierra y efectos del cambio climático; a los 08 Diputados Indígenas que velan por los intereses de los más de 40 pueblos indígenas que habitan en los estados Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y del estado Esequibo, el cual representa el casi 60% del territorio Nacional, quienes no deben callar; Los Diputados que provienen de zonas mineras, con conciencia y valentía patriótica, no deben permitir que tal entreguismo pueda concretarse.

Ante la complejidad del momento, también es momento de asumir una actitud valiente, patriótico y de irreverencia ante la presión desmesurada que ejercen los administradores del gobierno actual, para defender nuestra soberanía, nuestras riquezas y dignidad. Hay orquestado todo un plan de desmantelamiento de nuestra Nación como estado. En los recientes días han ocurrido casi simultáneo tres actos que no debemos dejar pasar como separados, como por ejemplo: El jueves 26, se llevó acabo la segunda audiencia de comparecencia del Presidente Nicolás Maduro ante La Corte federal de Nva York; ese mismo día 26, se continuó de manera acelerada con la segunda discusión de la Reforma de la Ley de Minas, siguiendo penosamente y cobarde las directrices del Tio Sam. Cuál es la prisa?. Si la reforma se va hacer, que se haga para mejorar y poner orden en la minería. No es una subasta que se está haciendo, por lo tanto hay que replantear la discusión señores diputados. Todos los sectores de la sociedad nacional deben participar ampliamente en la consulta. Así mismo en esa semana, de manera muy fácil, el secretario de Interior de EEUU Doug Burgum, se lleva 100 millones de Dólares en Oro, sacados del subsuelo no se sabe con cuantos sacrificios mediante diferentes modalidades, vociferando la adquisición del oro como un trofeo de guerra, acto denigrante e indigno ante el país y el mundo.

Desde este contexto, como indígena venezolano, de convicción patriótica y revolucionaria expreso mi total rechazo a la actitud mansa y entreguista de los parlamentarios del Polo Patriótico que hasta no hace mucho condenaban la bandera Norteamericana. La minería en Venezuela, desde hacen un poco más de 50 años se ha convertido en un gran problema de orden ambiental, social, cultural y económico, cuya reforma de la Ley que la regula, debe llevar tiempo para construir propuestas alternativas y razonables de todo los factores y actores existentes en el País. Los gringos, al modo del viejo Oeste, solo les interesan el metal amarillo bajo cualquier precio, sin interesarle los problemas de Venezuela. No hay que negar que la minería, se ha convertido en una fuente importante de la economía, y como tal hay que ordenarla y reorganización para que sea una actividad de sano ejercicio, digno y reparadora, y sacarlo del foso donde se le ha condenado estar como destructiva y depredadora de la naturaleza, donde el medio se ha convertido en tierra de nadie, leyes que no se respetan, espacios de antros de corrupción, extorción y contrabando, donde se han creados bandas armadas con el consentimiento de altos funcionarios del gobierno bien sea de la IV y V República. Desde hacen 50 años en que la minería solo lo ejercían unos poquísimos mineros artesanales que pudieron haber sido seguramente unos 8.000 mineros en el estado Bolívar entre Icabarú, Km 88, El Dorado, callao, Tumeremo, San Vicente de Paúl, Urimán, Guaniamo; hoy día podría hablarse de unos 500.000 personas dedicados a la minería en el estado bolívar (no es una exageración), esto sin incluir a los estados Amazonas y Delta Amacuro. Esta es una población que con el tiempo han conformado una cultura de nomadismo, y que no le dan valor y respeto a la naturaleza. Todo es improvisación, saqueo, parranda y consumismo desenfrenado. Así que cualquier acción de reforma de Ley, tiene que ser para mejorar, y no de manera coyuntural para favorecer el capital extranjero, y mucho menos a complacer a un gobierno que ha ollado, violado y pisoteado nuestra soberanía.

A los hermanos y hermanas indígenas que están en la Asamblea Nacional, que no muestren obediencia servil ante las pretensiones de quienes están recibiendo ordenes de los gringos. Un llamado a los líderes y pueblos indígenas, estar en pie de lucha y levantar nuestras banderas que siempre hemos flameado en defensa de nuestros derechos ancestrales, y ahora Constitucional. No olvidarnos de las Malinches y Francisco Fajardo. Armemonos con el espíritu aguerrido de GUAICAIPURO. ¡NA`NA KARI´ÑA ROOTE, MOJKAROTE CHOOTO MOJKARO MANTU!  


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