menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Alerta técnica: ¿Por qué colapsó en sistema? La fatiga del nodo de entrada y la negligencia del cálculo

16 0
29.03.2026

* "La transparencia en la información es hoy nuestra única medida de protección real". ​Ante la emergencia ocurrida en el Hospital Muchos de Dios y la reciente movilización de equipos de defensa civil en Santa Fe, me veo en la obligación ética -más allá de cualquier cargo o título al que haya renunciado en protesta-, de explicarle a la ciudad la verdad física de lo que estamos enfrentando. No estamos ante un evento fortuito ni un "accidente" de la naturaleza; estamos ante el resultado de una gestión hidráulica que ignoró sistemáticamente las leyes de la estructura y la mecánica de fluidos. ​Como arquitecto, mi formación no se limitó a proyectar espacios, sino a comprender el comportamiento íntimo de las estructuras y los puntos críticos donde se concentran las tensiones. En el caso del túnel y el sistema de suministro, el colapso ocurrió precisamente en lo que técnicamente denominamos el Nodo de Entrada. Al no existir un control riguroso del caudal y haber manipulado arbitrariamente las cotas del Turimiquire, el agua entró con una energía cinética que superó con creces la capacidad de resistencia del concreto y el suelo. Este fenómeno, conocido como el "efecto ariete", golpeó la zona de mayor rigidez del sistema: el nodo de amarre. Al recibir este impacto constante de una presión no regulada, el material se fatigó hasta que la fractura se hizo inevitable. ​Mi hipótesis técnica, lamentablemente confirmada por los hechos, es que el agua percoló y saturó los estratos circundantes durante mucho tiempo. Al removerse el material de soporte de forma desarticulada por un equipo que se autodenominó "científico" pero que careció de una visión multidisciplinaria, el suelo saturado se expandió al perder su confinamiento, perdió toda su cohesión y el nodo reventó. La ciencia de gabinete, sin la práctica del campo y el respeto por la geomecánica, es peligrosa. Ignoraron que un nodo fracturado no es un elemento sólido, sino una zona de flujo crítico que debió ser tratada con una delicadeza técnica que brilló por su ausencia. La decisión de manejar el agua como un recurso político y no como una variable técnica de alta complejidad ha puesto en riesgo la estabilidad de toda la zona. ​Lo que debe ocuparnos ahora con urgencia no es solo el túnel caído, sino los asentamientos diferenciales y las posibles fugas en el fondo de la estructura que podrían estar lavando el material base de nuestras represas. El vacío que deja el material que se "chupó" el sistema es una bomba de tiempo estructural que no se resuelve con planes de evacuación, sino con ingeniería de verdad. La movilización en Santa Fe es una admisión técnica de que el sistema es inestable. Es una solución reactiva ante una realidad que pudo prevenirse si se hubiese escuchado la alerta temprana. Posdata: ​Doy gracias a Dios que, a pesar de la contaminación y el caos vivido en el Hospital Muchos de Dios, no tuvimos que lamentar fallecidos en esta oportunidad. Sin embargo, dejo constancia de que esta negligencia pudo -y aún puede-, ocasionar una catástrofe de máxima alerta si se permite que la improvisación técnica siga dirigiendo el destino de nuestra infraestructura vital. La transparencia en la información es hoy nuestra única medida de protección real.


© Aporrea