Un análisis del escándalo fiscal más grande en la historia presidencial de Estados Unidos
Todo comenzó con una fuga de información sin precedentes. Entre 2019 y 2020, Charles Littlejohn, un contratista del IRS que trabajaba a través de la firma Booz Allen Hamilton, extrajo ilegalmente y entregó a medios de comunicación lo que el sistema tributario estadounidense había protegido durante años: las declaraciones fiscales de Donald Trump y de cientos de miles de contribuyentes adinerados.
Lo que revelaron esos documentos fue devastador. Trump pagó únicamente $750 dólares en impuestos federales sobre la renta en 2016, el año en que ganó la presidencia, y otros $750 en 2017, su primer año en la Casa Blanca. Voz de América Para contexto: sus predecesores Barack Obama y George W. Bush pagaban alrededor de $100,000 dólares anuales en impuestos durante su presidencia. El Independiente
Pero la cifra de $750 era apenas la punta del iceberg. Trump no había pagado impuesto federal alguno en 10 de los 15 años anteriores, argumentando que perdía más dinero del que ganaba. En total, no pagó impuestos federales sobre la renta en 11 de los 18 años que examinó el New York Times. El Ciudadano
Las revelaciones también eran geopolíticamente preocupantes: Trump ganó $73 millones en el extranjero durante sus primeros dos años en la Casa Blanca, incluyendo ingresos de países de tendencia autoritaria como Filipinas y Turquía, a pesar de su promesa de no cerrar nuevos acuerdos internacionales mientras ejerciera la presidencia. Perfil Y más revelador aún: en 2017, Trump pagó $145,400 dólares en impuestos en India y $156,824 en Filipinas, comparado con los míseros $750 que tributó en suelo estadounidense. Voz de América
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