Economía, mesianismo, mercado, intereses, crueldad y falsos testimonios: un teatro de operaciones de guerra absurda
El panorama geopolítico actual, marcado por las recientes incursiones de Estados Unidos e Israel en Irán y la previa operación de Rusia en Ucrania, revela una profunda fractura en la aplicación del derecho internacional. Esta asimetría en el juicio de la "comunidad internacional" es lo que analistas denominan un doble rasero, donde la misma acción militar se etiqueta de forma distinta según quién la ejecute.
La legitimidad de estas acciones suele justificarse bajo dos grandes marcos:
-Realismo Político: Sostiene que los estados actúan por interés nacional y supervivencia. Aquí, la incursión contra Irán se presenta como una medida para evitar que un adversario obtenga armas nucleares.
-La doctrina de la guerra preventiva (doctrina Bush): es aplicada por EE. UU. e Israel, argumenta que no es necesario esperar un ataque para actuar si la amenaza es "inminente".
Derecho a la Autodefensa (Art. 51 Carta ONU): Rusia el Articulo 51 de la Carta de la ONU, alegando la expansión de la OTAN como amenaza existencial. Israel y EE. UU. lo usan ahora para justificar ataques contra infraestructuras del CGRI en Irán, calificándolos de "defensivos" frente a proxies regionales.
La incursión contra Irán este marzo de 2026 ha sido llamada por críticos como una "guerra de elección" o agresión unilateral, mientras que sus defensores la denominan "intervención quirúrgica de contención". Por su parte, la ofensiva de Irán contra sus vecinos se define como una "proyección de poder regional" que fue suspendida según analistas norteamericanos, tras la presión militar masiva de los portaaviones estadounidenses (Según Irán, por razones existenciales en la confrontación contra EEUU).
Para Rusia, la soberanía se defiende mediante "zonas de amortiguamiento". Para Israel, el peligro existencial es una bomba atómica en manos de Teherán. EE. UU. ve la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz como una prioridad vital para la economía global. En todos los casos, la soberanía de los países atacados (Ucrania, Irán) se vuelve secundaria frente a los intereses de las potencias.
Las lecciones que Venezuela debe aprender de este conflicto desde el punto de vista de vista militar pudieran ser las siguientes.
Guerra Híbrida y Drones: La efectividad de la tecnología de bajo costo frente a potencias tradicionales obliga a repensar la defensa territorial.
Guerra Híbrida y Drones: La efectividad de la tecnología de bajo costo frente a potencias tradicionales obliga a repensar la defensa territorial.
Asimetría Geopolítica: El reconocimiento de la legitimidad de un ataque depende más de las alianzas que de la legalidad internacional. Venezuela debe entender que la "comunidad internacional" no es un juez imparcial.
Asimetría Geopolítica: El reconocimiento de la legitimidad de un ataque depende más de las alianzas que de la legalidad internacional. Venezuela debe entender que la "comunidad internacional" no es un juez imparcial.
Disuasión: La presencia de potencias aliadas (Rusia o China) actúa como freno, pero no garantiza la inmunidad ante sanciones o ataques de precisión.
Disuasión: La presencia de potencias aliadas (Rusia o China) actúa como freno, pero no garantiza la inmunidad ante sanciones o ataques de precisión.
Ahora bien, es importante analizar el impacto en la Tierra del uso de todo este arsenal que se ha desbordado sobre la superficie de la tierra. La civilización moderna está pagando un precio ambiental devastador. La "pólvora" no solo destruye ciudades, sino que:
-Contamina suelos y aguas: Los restos de municiones y químicos de explosiones en centros industriales iraníes generan daños ecológicos irreversibles. Lo mismo sucede en Israel y los demás países del Golfo.
-Crisis de Recursos: La militarización acelera la escasez de agua y energía, afectando directamente a las poblaciones civiles.
-LA ONU: El sistema internacional actual atraviesa un colapso de sus normas. Mientras la legalidad sea interpretada a conveniencia de los más fuertes, el mundo se aleja de la diplomacia y se acerca a una era de anarquía estratégica, donde la fuerza es el único argumento válido y la civilización se desmorona bajo el peso de sus propios arsenales.
El cierre del Estrecho de Ormuz representa el mayor estrangulamiento energético y logístico de la década. Esta vía, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es el punto de tránsito más crítico del mundo para el suministro global de hidrocarburos. Por lo que el Impacto en el Mercado Energético tiene sus consecuencias globales por ejemplo: 1.- Por esta ruta circula diariamente cerca de 20 millones de barriles de petróleo (información de la misma prensa internacional), lo que equivale aproximadamente al 20% del consumo mundial de líquidos de petróleo. 2.-Existe actualmente una escalada de precios a tal punto que tras el anuncio del cierre, el precio del barril de crudo Brent se ha disparado, rozando los $100 dólares (7 de marzo se cotizaba en 90$/Barril.). 3.-Así mismo el Gas Natural Licuado (GNL) que circula por el estrecho es vital para las exportaciones de Qatar; su bloqueo pone en riesgo el 20% del suministro mundial de GNL, afectando especialmente la seguridad energética de Europa y Asia. 4.- Cerca de un tercio del comercio mundial de urea, esencial para la agricultura global, transita por estas aguas.
Las Consecuencias para la Economía Global es más fuerte que un misil supersónico contra la economía Global observándose: 1.- El aumento inmediato en los costos del combustible encarece el transporte de mercancías y la producción industrial. (Inflación mundial). 2.-La incertidumbre ha provocado caídas generalizadas en las bolsas de valores.
Entre os países afectados directamente por depender del petróleo de iran y del estrecho de Ormuz, son 1.-China e India: Ya que son los mayores importadores de crudo de la región; el desvío de rutas incrementa drásticamente sus costos operativos. 2.-Los Estados Unidos: porque aunque posee reservas estratégicas, el alza en gasolineras ya se percibe en ciudades norteamericanas importantes. 3.-La misma Europa, quien ya tiene problemas generados por su apoyo a la UCRANIA, sufre una presión directa por el encarecimiento del gas natural en un contexto de alta volatilidad.
Ante estas coyunturas generadas por la guerra aun no declarada por estados unidos legalmente, pero activada por los intereses imperiales de EEUU y su aliado Israel, quien es el que impone las fechas de ataque, para el inicio de los conflictos en el medio oriente. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos (como el Este-Oeste) que pueden desviar parte del flujo, pero estos solo tienen capacidad para absorber una fracción del volumen total, dejando un déficit neto de entre 8 y 10 millones de barriles diarios. Lo que la prensa mundial sostiene es que las tarifas de seguro para buques cisterna en la zona se han incrementado en más de un cuarto de millón de dólares por viaje debido al riesgo de hostilidades.
Por lo que el cierre del estrecho no es solo un conflicto regional, sino una amenaza que busca ralentizar el crecimiento económico mundial y fragmentar aún más las cadenas de suministro globales durante 2026, como consecuencia de la acción criminal de los EEUU, y la inacción militar de China y Rusia. Por lo que el mercado energético global funciona como vasos comunicantes: cuando una fuente se cierra por la violencia, otra debe abrirse para evitar el colapso, lo que coloca a Venezuela en una posición de "beneficiario involuntario" por la tragedia ajena.
En ese sentido, el cierre del Estrecho de Ormuz y la parálisis de la producción persa eliminan del mercado millones de barriles diarios. Esto genera dos efectos inmediatos que favorecen a Venezuela: 1.-Venezuela, poseedora de las mayores reservas probadas, se convierte en el "sustituto natural". El aumento del precio del crudo por encima de los $100 permite que incluso con una producción limitada, el flujo de divisas sea masivo. El problema está, si Venezuela logra controlarlos directamente o son secuestrados por los EEUU, para administrarlos ellos y mantenernos a raya como colonia o protectorado. 2.- La necesidad de crudo obliga a las potencias occidentales (EEUU y Europa), a flexibilizar sanciones y acelerar licencias de explotación (como las de Chevron y Repsol), permitiendo que el petróleo venezolano fluya sin los descuentos de "mercado negro".
Es una realidad cruda que la estabilidad económica que Venezuela podría alcanzar en los próximos 5 años estaría directamente indexada al sufrimiento del pueblo iraní y la inestabilidad de Asia Occidental. Mientras las refinerías y puertos en el Golfo Pérsico son blanco de ataques, las terminales venezolanas en José o Amuay se vuelven nodos vitales para la seguridad energética global. Sabemos por lo que muchos analistas explican en pórtales cómo el Glen Diesen en YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=DeRETBWnNWA)- Históricamente, Irán envió diluyentes, técnicos y gasolina a Venezuela en sus momentos más oscuros (2020-2022). Ver cómo el "salvador" de ayer es hoy la víctima cuyo sacrificio financia la recuperación venezolana crea una tensión ética importante.
La ayuda de Irán a Venezuela no fue solo comercial, fue estratégica y de supervivencia. En el futuro, Venezuela podría devolver este apoyo de varias formas: a través de un mecanismo de suministro Energético de Retorno, es decir, una vez que cese el conflicto, Venezuela podría proveer crudo o derivados a una región cuya infraestructura petrolera habrá quedado devastada por la guerra.
Venezuela podría utilizar el nuevo peso económico para liderar bloques regionales (como la OPEP+) en la creación de fondos de reconstrucción para las naciones del Golfo afectadas (Luchando contra corriente). Y desarrollando un proceso de transferencia de Soberanía Tecnológica, esta estrategia se observa razonable dada que, durante años, Irán ayudó a Venezuela a evadir bloqueos. Venezuela podría, en el futuro, compartir capacidades de refinación y defensa desarrolladas gracias a la bonanza para ayudar a la nación persa a levantarse de sus cenizas. Así mismo, desarrollar Alianzas Energéticas Tripartitas, creando un eje de seguridad energética que no dependa de las rutas tradicionales (como Ormuz), permitiendo que el petróleo de ambos países tenga salida garantizada sin estar sujetos a los bloqueos de las potencias occidentales.
