Consideraciones generales sobre la Historia regional en el ámbito de la Memoria histórica
La historia es la memoria colectiva de una sociedad cualquiera, a partir de la cual los hombres tratan de comprender y explicar el pasado en todas sus dimensiones y expresiones, descubriendo sus constantes y proponiendo líneas para el desarrollo ulterior de esos mismos hombres. Estos establecen vínculos imperecederos con el espacio donde se desarrollan sus actividades. Son estos vínculos, con expresiones coherentes y particulares,
en la escala que se quiera estudiar, los que producen la identidad local. La historia regional es mucho menos frecuente que la historia nacional. Apoyada en el sempiterno amor a la patria chica, ella es muchas veces obra de autores nacidos en la propia región, entusiasmados por sus peculiaridades. La historia regional es objetiva y está basada en fuentes de calidad. Nos permite conocer la personalidad de la zona, sus características tanto comunes como diferenciales, el origen y la naturaleza de sus problemas y puede ayudar a la historia nacional por cuanto la historia de un país es en cierto modo la suma de las historias de sus distintas regiones que la integran. Es una toma de conciencia de lo que es “la unidad dentro de la variedad” o la variedad dentro de la unidad.
La historia local es el íntimo grado de la parcelación por espacios muchas veces llevadas a cabo por un “erudito local” de un elevado caudal memorístico y un paciente trabajo de archivo. Ella, a diferencia de la regional, se agota en las localidades y quizá en las parroquias, mientras la historia regional aspira a superar los límites y criterios de una comarca, llegando incluso a rebasar los propios límites de un país.
La reconstrucción implica estudios demográficos mediante la revisión del registro civil y los movimientos de población en los archivos parroquiales. Allí encontramos recogidos los nacimientos, los matrimonios, las defunciones con los cuales podemos calcular las fluctuaciones de la población, conocer los índices de natalidad o mortalidad, epidemias, hambres, guerras, promedios de duración de vida, número de hijos por familia, ocupaciones y características laborales. La historia menuda y cotidiana de las localidades, comarcas y regiones tiene sus “papeles de familia, registros parroquiales, libros de notarios, crónicas de viajes, censos, informes de autoridades locales, periódicos, tradiciones orales” y otros discretos pero valiosos testimonios del ayer.
Otra fuente son los archivos protocolares notariales. Allí se encuentran registradas todas las compraventas de cierta importancia que se han realizado en la población, los testamentos, inventarios, etc., con ellos es posible reconstruir el reparto de riqueza y la propiedad de una ciudad o un pueblo, pero también los ajuares domésticos, o muchas costumbres curiosas que nos darían una idea de la mentalidad de una época. También los archivosmunicipales recogen datos con los cuales pudiéramos comprender mejor la fisonomía de una población, su desarrollo urbanístico o artístico, sueconomía, su papel geopolítico en el conjunto de una nación. Una ciudad no sólo nos presenta lo que es, sino también mucho de lo que fue.
Todas estas sistematizaciones tendrían que ver con la función de recuperar la Memoria histórica y su interpretación al calor de las nuevas refundaciones, objetivos e ideologías. En el ámbito pedagógico la perspectiva regional y local resaltará aquellos hechos históricos de la región ignorados o minimizados por la historia nacional.
Generalmente, como punto referencial de la no dominación, buscará abordar el poblamiento precolombino y los efectos de la colonización imperialista en esa región. Luego, indagará sobre su participación en las luchas de emancipación nacional, para continuar buscando los impactos que han marcado a la región la creación y fortalecimiento del Estado nacional. Sería interesante saber cómo estas historias sepultadas emergen en lo inconcluso y por hacer cuando se abren perspectivas en los procesos de cambio revolucionarios. Bajo esta intencionalidad la revalorización de las historias locales crearían uninsumo indispensable en la caracterización de las identidades y comportamientos comunitarios. Su instrumentalidad afianzaría el sentido de pertenencia a la región y sus comunidades y les daría continuidad histórica, ya proyectando profesiones concientes de su realidad, y/o creando programas de lucha para dar respuesta a las particularidades y fenómenos de la dominación.
No podemos construir una nueva sociedad al calor de las viejas concepciones
históricas. De ahí la necesidad de reconstruir para el futuro la llamada historia de los
vencidos, de los trabajadores invisibilizados a la luz de la historia hecha por las élites
complacientes. Ver la historia como la maestra de vida para descubrir el constructo
diseñado por las clases dominantes para moldear las ideas que necesitaban en su
funcionamiento económico.
Recordemos que la historia escrita ha sido uno de los elementos fundamentales de la supraestructura, creada bajo un determinado modo de producción, para fortalecer a las élites dominantes. Nuestra tarea es desentrañar el papel que han jugado las masas populares en sus creaciones y luchas por el porvenir.
Se parte de una concepción humanística social que ve a la historia como un instrumento de transformación que entra en el quehacer social superando la clásica reconstrucción. Es asomarse al pasado con un fin utilitario, explicando y proponiendo para el presente. Se apela a la memoria colectiva, lo querecuerda la........
