Persistencia del poder imperial: EEUU impulsa “nueva” arquitectura hemisférica de seguridad, pero bajo su conducción
Porque tal vez ahí resida la paradoja mayor de esta hora continental: mientras América Latina busca diversificar sus vínculos y ensanchar sus márgenes de maniobra en un mundo multipolar, Estados Unidos responde con una doctrina de cierre, vigilancia y tutela. Lo llama estabilidad. Lo llama seguridad. Lo llama cooperación. Pero bajo esos nombres vuelve a asomar algo mucho más antiguo: la persistencia del reflejo imperial.
Cosas veredes, Sancho. En la Cumbre Escudo de las Américas celebrada en Miami, Estados Unidos proclamó solemnemente “el derecho de los pueblos del continente a forjar su propio destino sin interferencias externas”. El problema es que fue pronunciada por la misma potencia que hace dos meses, intervino militarmente en Venezuela, secuestró a su legítimo presidente Nicolás Maduro, y su esposa, Celia Flores, y ahora impulsa una “nueva” arquitectura hemisférica de seguridad bajo su conducción.
Cosas veredes, Sancho. Esa contradicción se vuelve aún más evidente cuando se observa el contexto internacional inmediato. Hace apenas unos días, el mismo poder que ahora habla de soberanía regional participó, junto a su principal aliado en Medio Oriente, en un sorpresivo ataque militar contra la República Islámica de Irán. La operación terminó con la muerte del líder iraní Alí Jamenei y buena parte de su cúpula militar, desatando una convulsión regional que muchos analistas consideran potencialmente peligrosa para la estabilidad global.
Mientras tanto en Miami, lo que deja la reunión convocada por Donald Trump no es una imagen de cooperación entre iguales, sino una paradoja cuidadosamente construida. En nombre de la soberanía regional, el país del norte presentó un nuevo dispositivo de tutela hemisférica, bajo la retórica del combate a las “nuevas amenazas”, en tanto, mediante........
