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República Dominicana: Ley Minera 146-71 y transformación radical de la industria minera en el hemisferio occidental

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17.08.2026

¿Con que autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacificas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? Fragmento del memorable sermón de adviento del fraile Antón de Montesino, pronunciado el 21 de diciembre del 1511.

El lunes 21 de diciembre del presente 2026 se cumplirán 515 años del valiente sermón del fraile de la orden de los Dominicos de la Iglesia Católica, Antón de Montesinos; una madrugada de estas me deje guiar por la voz clamando en el desierto describiendo el terrible y angustioso dolor propinado a nuestros indios taínos de manos de los encomenderos españoles, que a fuerza de trabajo forzado deshumanizante dejaron una marca imborrable en nuestra historia, el genocidio de una raza angelical, la barbarie alcanzó a seres mansos y pacíficos, enlutando los cielos de la isla misionera.

Transcurrieron 500 años y los dominicanos estamos observando el azote y la mortandad a nuestras montañas, bosques, acuíferos y humildes campesinos, y todo esto para continuar la obra diabólica por la que se sublevó Guarocuya, el Cacique Enriquillo, contra esa maldad abatiendo inmisericordemente a los primeros pobladores de la isla, hoy compartida por dos naciones, Dominicana y Haití.

El perverso Poder Financiero Internacional y sus abominables métodos de extorsión, sometieron a una generación de jóvenes valiosos, haciéndolos parte del más grave mal que se cierne sobre las laderas, valles, praderas y montañas de nuestro paradisíaco terruño caribeño. La historia del saqueo de nuestras riquezas auríferas data de antes de la llegada del Almirante de la mar océano, Cristóbal Colón. Los imperios de otros tiempos se comportan con las mismas crueldades que las naciones potencias de la actualidad.

El establecimiento de la República de La Dominicana ha sido modelado oscuramente por entidades demoníacas que se encubren y nos han mantenido hechizados por larguras de días, por medio a un sistema democrático que muy bien resulta en una máscara, brindándole falsas esperanzas a un pueblo que adolece de pastores dedicados, vigilantes y valientes. La llamada democracia se recicla cada cierto tiempo a un nuevo estadio de falsedad, mientras agoniza la Patria Divina que nos legaron Juan Pablo Duarte y Díez y los valerosos jóvenes Trinitarios.

Antes, las garras satánicas de ese........

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