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Repensar el Sistema Público Nacional de Salud de Venezuela. Monólogo decolonial imaginario a varias voces

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13.03.2026

Vivimos tiempos difíciles de complejidad creciente desde hace siglos, podemos partir de un punto ontoepistémico marcado por lo que Enrique Dussel denominó el Encubrimiento del otro. El Mito del otro subalternizado e inferiorizados hasta nuestros días. Inicio ontoepistémico que hizo del continente Abya Yala, el único continente del planeta tierra, que fue conquistado, colonizado y colonializado hasta nuestros días y en el caso Venezolano, desde 1999, con la promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la única de las 27 Constituciones que ha tenido el país, que fue redactada al calor del pueblo  mediante la Constituyente Originaria de 1999 y votada democráticamente, mediante referendum consultivo con un poco más del 72% del patrón electoral de entonces, 15 de diciembre de 1999, luego promulgada por el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías.

De esta manera democrática y participativa, Venezuela inauguró el nuevo siglo y milenio, con aires de cambios y transformaciones, en un planeta cada vez más golpeado por el capitaloceno y el antropoceno configurando lo que hoy conocemos como Crisis civilizatoria de la modernidad capitalista, desde entonces han trascurridos tiempos de importantes avances, con otros de estancamiento, que todos los venezolanos y venezolanos hemos vivido. 

Luego de doscientos años de haber alcanzado el bien más preciado, la independencia que nos dio soberanía, quedó todavía abierta la herida de la diferencia colonial, de la que heredamos un estado burgués, patriarcal y racista en todas sus expresiones y una sociedad dividida en clases, aparentemente reconciliadas, que las clases más privilegiadas no toleran, ni perdonan y han sido una amenaza perenne para la Patria, con agudizaciones periódicas, cuando se tensan muchos las desigualdades, injusticias y exclusiones que nos acompañan como sombras permanentes.

A 27 años de promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, hubo logros importantes, desaciertos y equivocaciones, que no supimos enfrentar con eficacia, el principal, la corrupción gubernamental de Venezuela, que hizo célebre al Presidentes Guzmán Blanco en 1870, cuando dijo que la corrupción pública era como un “cuero seco”, se pisa por un lado y se levanta por el otro; en el siglo XX de la Democracia Representativa, hizo decir a otro político venezolano, excandidato presidencial, ante una pregunta periodística sobre la corrupción, su respuesta fue: “en Venezuela no hay razones pata no robar”, ese es uno de los nudos críticos, dicho metafóricamente: de esos polvos históricos vienen estos pantanos de hoy, en donde nos encontramos desde hace rato, su punto de inflexión fue el 3 de enero de 2026, por todos conocidos, que ha echado por tierra logros, esfuerzo, esperanzas de cambio y transformación y han traido aires Imperiales hegemónicos de convertirnos en colonia, nuevamente. 

Hay muchas interrogantes, incertidumbres y confusiones que se agolpan en la mente de los y las venezolanas sobre nuestro futuro, pero el horizonte de sentido parece conducirnos a la encrucijada de la crisis y su bifurcación catastrófica de caminos: peligros y oportunidades, ¿Cuál seguir?

 Imaginemos un espacio en cualquier barrio, comunidad, urbanización o esquina de algún poblado de Venezuela donde convergen saberes. Afuera, el vendaval de la crisis civilizatoria occidental y la presión geopolítica del Imperio sobre nuestra tierra rica en petróleo y minerales estratégicos. Adentro, cinco voces tejen un diálogo que no es tal, sino un monólogo imaginario compartido: la búsqueda de un camino para que el Sistema Público Nacional de Salud (SPNS) contemplado en nuestra Constitución Bolivariana deje de ser un servicio y se convierta en una fortaleza para la Soberanía Nacional. Son varias voces conversando desde sus cosmovisiones y verdades, en la búsqueda de respuestas consensuadas para avanzar, resistirnos a ser colonia y continuar con nuestra identidad cultural nacional como re-existencia. ¡Oigamos lo que nos dicen!

Curandero de los Pueblos Originarios: Habla con la parsimonia de quien sabe que el tiempo es circular. Ustedes, los académicos, siempre quieren repensar el sistema. Nosotros no pensamos el sistema, lo vivimos. Para nosotros, la salud no está en un hospital, no está en una pastilla que viene de tierras lejanas envuelta en propaganda. La salud está en la armonía del ser humano y la pacha mama, la naturaleza, que es un ser vivo también. Cuando el yacimiento de petróleo duele porque le han abierto una herida que no cicatriza, eso es enfermedad. Cuando el agua del río ya no nos cuenta historias, ni nos sirve para la vida, porque está contaminada, está muerta, eso es enfermedad. El mandato de la naturaleza, lo que ustedes llaman constitucionalmente hablando “derecho a la salud'”, para nosotros es un mandato, una la obligación que nos hace la naturaleza, para mantener el equilibrio, al armonía.

El otro día, un “salubrista'” del Ministerio del Poder Popular para la Salud, vino al pueblo y nos invitó a participar en el SPNS, nos iban a incluir. Yo le pregunté: Joven, ¿Usted viene a incluirme en su enfermedad o a aprender de mi salud?'. Se quedó callado. Traía un programa hecho en Caracas, escrito en computadora, que hablaba de interculturalidad. Pero no me preguntó a mí, que soy la memoria, cómo curamos nosotros la fiebre con el yarumo o cómo entendemos nosotros el “buen vivir” que ustedes repiten como........

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