De la invasión militar del 3E a la Invasión silenciosa disfrazada de ayuda humanitaria de EEUU
Hoy se cumplen 180 días de la Invasión militar relámpago y “ruidosa” de Marines estadunidenses a la Patria, para secuestrar al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional; 40 días del Simulacro de evacuación de la Sede Diplomática de la Embajada de EE.UU, en la Urbanización Valle Arriba de Caracas y justo a los 40 días sucede el llamado “doble terremoto de Venezuela”, que afectó a la Gran Caracas, La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, la tarde noche del 24 de junio de 2026, a 205 años de la celebración de la Batalla de Carabobo, que selló la independencia política de Nuestra Patria del Yugo español, en el año de la celebración bicentenaria de la Convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá por el Libertado Simón Bolívar, ¿Casualidad simbólica o causalidad diseñada intencionalmente? ¡Tembló la Patria de Bolívar, o se hizo sentir la presencia imperial de EE. UU!
En medio del polvo, el pánico y la urgente movilización de los organismos de rescate, una maquinaria diferente se colocó en “modo alerta”, la invasión naval estacionada desde hace meses en el Mar Caribe, cerca del mar territorial venezolano, preludio de la invasión militar del 3E; para cualquier analista geopolítico y de la Historia Nuestramericana, este guion tiene un eco perturbador. Es el mismo argumento, con idéntica partitura moral, que ha justificado intervenciones militares, ocupaciones y operaciones encubiertas bajo el manto de la filantropía, desde las guerras independentistas del siglo XIX, hasta la creación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Con este artículo queremos alertar lo que se presenta como una “invasión silenciosa disfrazada de ayuda humanitaria” en realidad, es el momento culminante de una estrategia de asedio multidimensional. Una guerra no declarada que, mediante las llamadas Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), ha debilitado deliberadamente la capacidad del Estado venezolano para responder a situaciones de emergencia o desastres naturales o antrópicos, para construir narrativas como parte de la guerra cognitiva contra Venezuela desde hace una década: Venezuela es un “Estado fallido y corrupto, gobernado por una dictadura”, crear una opinión pública internacional que la Patria de Bolívar depende del mismo actor que generó el asedio, las MCU, que sanciona e invade militarmente, como la única salvación, para justificar sus desmanes geopolíticos y genocidas sionistas. Es la dialéctica perversa de “destrucción y salvación” que reedita el intervencionismo de la Doctrina Monroe, hoy actualizada y llamada Doctrina Donroe, para satisfacer el narcisismo egoísta y depredador de Donald Trump bajo el sofisticado ropaje de “Ayuda Humanitaria”
Para comprender e interpretar críticamente la naturaleza de la ofensiva imperial de EE. UU de 2026, es imperativo exhumar el prontuario histórico de Estados Unidos en la región. La Doctrina Monroe de 1823, “América para los americanos”, nunca fue un escudo protector contra el colonialismo europeo, sino un título de propiedad geopolítica unilateral. La primera gran prueba de fuego fue la explosión del acorazado USS Maine en La Habana en 1898. Bajo el pretexto de liberar a Cuba........
