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Los análisis incompletos, punto crítico en las luchas sociales y políticas revolucionarias

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03.03.2026

En los actuales momentos de grandes cambios y crisis en América Latina cuando el imperialismo no encuentra limites a su agresividad, la falta de teorías claras y el debilitamiento de los debates teóricos son una causa perturbadora regional. Se enfrentan luchas en todos los órdenes, desde la desunión histórica, invasiones directas vulnerando los estados y naciones, y la permanente crisis política, económica y social ahora reforzada por lo tecnológico y el olvido de la industrialización. El principio revolucionario es que el progreso material es inseparable de la liberación política.

En este contexto, carecer de un marco teórico robusto que guíe el análisis y la acción limita nuestra capacidad para responder de manera efectiva a estos problemas trazando políticas acertadas y encontrando el camino de la unión indispensable, aun sosteniendo posiciones divergentes, pero colocando como prioritario el bien común.

Esta ausencia de teorías impide a los líderes y a las organizaciones sociales comprender a fondo esas realidades complejas que enfrentan. La falta de una visión teórica clara y fundamentada puede llevar a que los movimientos populares cometan errores estratégicos, que resulta en frustración y desilusión. Entre los aspectos a considerar que origina este alejamiento de lo teórico esta la falta de claridad en la relación practica- teoría, creyendo que no es fundamental para la acción política revolucionaria esclarecida.

Así se observa que tanto los grupos sociales como los políticos y gobiernos, tienden a subestimar la importancia de la teoría. Con ello se llega a una serie de consecuencias negativas que limitan su efectividad y capacidad de impacto y a largo plazo, al fracaso.

Cuando se ignoran las bases teóricas, las organizaciones pueden actuar de manera impulsiva, personalista, pura intuición y sin una dirección clara, lo que conduce a falta de coherencia en sus estrategias y objetivos. Este enfoque improvisado puede resultar en la pérdida de oportunidades para mantener su vigencia popular organizativa y política.

Hay que priorizar el trabajo intelectual. La inversión en investigación teórica es fundamental para abordar de manera efectiva los desafíos que enfrentamos en la región, pues con ese trabajo intelectual es que vamos a tener una comprensión profunda de las realidades y prever las consecuencias de las decisiones.

Es que, la teoría proporciona el marco conceptual que guía la acción, tal como se ha señalado desde hace mucho tiempo, y es la base del método científico en todas las ciencias, a pesar de los esfuerzos fascistas e imperialistas por desplazarlo, pues aporta no solo el mapa de la situación sino el posible curso de acción necesario.

Así las ideologías políticas, las teorías sociales y los modelos económicos ofrecen las herramientas necesarias para comprender las dinámicas de poder, las desigualdades sociales y los mecanismos de cambio. Sin una comprensión teórica adecuada, los grupos pueden operar de manera improvisada, lo que lleva a decisiones inadecuadas y la repetición de errores históricos.

Por su parte, la práctica es esencial para validar y, en su caso, refinar la teoría. Las experiencias y los resultados de las acciones llevadas a cabo por los grupos permiten evaluar la aplicabilidad de los conceptos teóricos en contextos específicos. Este diálogo entre teoría y práctica crea un ciclo enriquecedor donde cada uno se alimenta del otro. Las teorías deben ser revisadas y adaptadas en función de la realidad sobre el terreno, asegurando que las estrategias sean relevantes y efectivas frente a los desafíos contemporáneos. Por ello la discusión intensa en las organizaciones es el elemento vinculador de las experiencias individuales y la unión de teoría y práctica.

Sin un marco teórico que explique sus intereses de clase social y su relación con otros actores sociales los movimientos tienen más dificultades para articular sus demandas y objetivos y para llegar a las alianzas necesarias en toda acción política.

Esto puede dar lugar a confusiones sobre qué significa realmente ser "capitalista" o "proletario", y cómo esas categorías se aplican en contextos donde persisten relaciones feudales o híbridas, por lo que el trabajo intelectual es ineludible. Nadie por ejemplo aclara los conceptos "modo de producción capitalista" y "formación económico social capitalista" lo que es esencial.

Y Ahora por ejemplo con un renacer postrero del feudalismo en una nueva configuración tecnológica, pero manteniendo sus características de exclusión y sistemas no democráticos, es necesario conocer sus manifestaciones y orientar a los trabajadores y población en general sobre esta barbarie moderna. Si los movimientos buscan a grupos más conservadores como aliados en su lucha, sin reconocer en esas clases su interés en mantener estructuras de poder tradicionales, terminan debilitando su posición en lugar de fortalecerla, pues desconocen cuál es la real agenda de cada clase y grupo social. Se requiere análisis completos con intelectuales dedicados a ello.

Sin una comprensión clara de las dinámicas de poder y de cómo operan los distintos intereses de clase en un contexto capitalista los movimientos adoptarían estrategias infructuosas y caerían en otro tipo de dictadura, la del pragmatismo. Intentar implementar reformas o políticas que asuman que todos los actores están en un mismo nivel de compromiso es contraproducente y lleva al fracaso iniciativas necesarias pero que estaban mal fundamentadas en lo teórico.

A lo largo de la historia, se puede observar como muchas revoluciones y movimientos sociales han sufrido debido a estas confusiones e impactando el resultado político buscado. Es con el trabajo intelectual que vamos a a construir una comprensión del capitalismo, de las clases sociales, su evolución y características que podremos alcanzar la comprensión de la realidad venezolana y regional para orientarnos adecuadamente en ella.


© Aporrea