Las capacidades defensivas de Irán
Aunque inicialmente se pensaba que Irán no podría defenderse su respuesta ha sido compleja y contundente, por supuesto invisibilizado por los 5000 medios de comunicación que en el mundo controlan los judíos y los Estados Unidos, incluyendo a los medios rusos.
Irán es necesario tomarlo como un ejemplo de defensa, porque hizo valer su preparación y por sobre todo, de lo que muchas veces se carece, de la determinación de no entregar a su país a fuerzas extrañas cuyo dominio será siempre más perjudicial que un ataque con bombas y misiles.
Ese pensamiento de la inferioridad defensiva de Irán, minimizó la doctrina de resistencia del pueblo y el gobierno iraní. Se creía que el poder aéreo superior haría colapsar su industria, pero Irán ha demostrado que no existe un "fin de su historia" mediante la fuerza externa.
Su defensa no es estática, sino dinámica, con drones y misiles móviles, dispersos y ocultos en silos subterráneos. Al descentralizar su capacidad productiva y militar, Irán asegura que ningún simple ataque quirúrgico, como el ejecutado contra nuestra Venezuela y no respondido sea final, manteniendo siempre viva la capacidad de una represalia sostenida.
Es que no hay que olvidar tampoco que Irán es una economía industrializada y diversificada, no dependiente solo del petróleo. Posee una de las mayores industrias de acero y automotriz de la región, además de un avanzado sector petroquímico y de nuevas tecnologías. Esta base productiva es el motor de su economía permitiéndole fabricar armamento y bienes complejos bajo sanciones, en una increíble resistencia histórica constante. Gracias a ello ha construido una fuerza de misiles muy densa del mundo, diseñada específicamente para compensar su falta de una fuerza aérea moderna.
Irán posee una estrategia defensiva integral diseñada para la resistencia y el contraataque. Su sistema se apoya en una unida red de defensa antiaérea, con misiles como el Bavar-373 y una vasta infraestructura subterránea.
Por ello los ataques aéreos no son suficientes para anular esa resistencia iraní, en el nivel conocido. Aunque los judíos dirigen a Estados Unidos y han atacado, según ellos, unos 1500 objetivos y establecido cierta superioridad aérea, las capacidades defensivas de Irán perduran. Las construcciones bajo tierra actúan como búnkeres industriales, fuera del alcance para los bombarderos convencionales.
Mientras Irán conserve su capacidad de lanzamiento móvil y drones, el cielo podrá estar dominado, pero el suelo y el subsuelo permanecen en manos de una doctrina de defensa asimétrica y autárquica.
Para el contraataque, la respuesta de Irán se basa en su arsenal masivo de misiles balísticos y drones suicidas y no suicidas. Su doctrina busca, una disuasión perpetua mediante la capacidad de saturar defensas enemigas y golpear objetivos estratégicos a larga distancia. Así que el arsenal iraní no es pequeño y tampoco su desafío, como quiere comunicar el neo-judío de Estados Unidos diciendo que Irán ya está derrotado.
En cuanto al volumen del Arsenal Iraní, se estima que posee más de 5,000 misiles balísticos en su inventario con una alta diversidad operativa pues incluye desde misiles de corto alcance, Fateh y Zolfaghar, hasta misiles de alcance medio, Shahab-3 y Sejjil, con un alcance de hasta 2,000 - 2,500 km, cubriendo todo el Medio Oriente y partes de Europa. Hay igualmente que indicar que tras los conflictos de 2025, Irán logro mantener una producción de decenas de misiles al mes y ha recuperado gran parte de sus existencias utilizadas.
Por otra parte en cuanto a los costos de producción, son considerablemente inferiores a los de Estados Unidos y de sus amos los judíos, lo que proporciona cierta diferencia, pues pueden producir drones con costos entre $20,000 y $50,000. Para derribar uno de estos drones baratos, Los judíos y su vasallo EEUU a menudo debe disparar un misil interceptor que cuesta entre $2 millones y $4 millones. Diferencia de costos.
La lucha continuará porque, para Irán, no hay un "final de su historia" dictado por potencias externas. El conflicto ha escalado a una fase de desgaste regional: Irán responde golpeando infraestructuras energéticas en el Golfo y el Estrecho de Ormuz para forzar un costo económico global que lentamente se hará sentir.
Mientras el pueblo, el gobierno y la estructura organizativa mantengan el control interno y sus silos operativos, la guerra no se detendrá con bombas, sino que evolucionará hacia una resistencia prolongada que desafía cualquier resolución rápida o quirúrgica.
