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Estados Unidos busca el calor de la guerra porque siente cerca su muerte térmica

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11.03.2026

La muerte térmica o entrópica representa el estado final del universo, llegando al frio máximo del cero absoluto o a un estado de equilibrio térmico total, donde cesa todo movimiento. Es la muerte inevitable. Todo lo que nace morirá. Aunque el hombre consiga vivir 5.000 años en el 5001 morirá. La muerte Térmica es la llegada de la Gran Congelación, el "Big Freeze".

Este es el destino de todo, desaparecer, aun de los sistemas sociales que llaman abiertos, porque toman energía de su entorno para sobrevivir o para tener una sobrevida, tal como hace Estados Unidos hoy con Venezuela, pero que lo llamamos despojo. Porque nada puede escaparse de las leyes de la física. La tendencia al desorden y disipación energética es la "suerte" o destino termodinámico inevitable de todos los sistemas que han existido, evolucionando así de lo estructurado al caos. Polvo eres y en polvo te convertirás.

Desde esta perspectiva por más esfuerzos geopolíticos que realicen las grandes potencias imperialistas y las pequeñas, desaparecerán, a pesar de los éxitos de sobrevida que han logrado, aunque suene como me dijo alguien como una metáfora física intrigante. Podemos tratar de aplicar estas ideas de la física, de la "muerte térmica" a la superpotencia Estados Unidos.  Creo que ellos, y Trump lo percibe claramente, al sentir que su dinamismo económico y su hegemonía unipolar se enfrían, busca en el "calor" del conflicto bélico una forma de reinyectar energía a su sistema. La guerra necesaria.  Y siempre desde su nacimiento como país ha sido así.

Estados Unidos, interpreta políticamente que, la existencia de un adversario externo sirve para unificar el sistema político interno que se ve como fragmentado, otorgando un sentido de propósito y urgencia que el dinamismo puramente comercial no trasmite. Y ahora esta visión del adversario se ha cambiado o ampliado para incluir los estados a saquear como Venezuela. Estados Unidos se ha convertido en un estado parásito.

Desde este punto de vista de las ciencias físicas, la guerra no sería solo una herramienta de política exterior, sino un mecanismo de supervivencia. Como dijimos, la muerte térmica es el estado donde hay tan escasa energía que ya no es posible realizar trabajo, esto se interpreta como que ya no puede el sistema económico generar e importar plusvalía suficiente para mantener el crecimiento y segundo que no encuentra entonces más caminos de supervivencia sino a través del despojo y la guerra. Ambas las estamos viviendo aquí en Venezuela de donde se lleva diariamente 750.000 barriles de petróleo y el país no recibe nada de pago. Vida para ellos muerte para nosotros. 

Sin embargo, esta búsqueda de calor por medio de la guerra, conlleva un riesgo. La historia muestra que las naciones que intentan revertir su entropía mediante lo militar aceleran su propio agotamiento o destrucción como Alemania y Japón, en los años 40. Y El costo de mantener la presencia global de eeuu drena los recursos internos, creando una paradoja, el esfuerzo por evitar el enfriamiento económico termina consumiendo los recursos necesarios para su población y la infraestructura civil. Por esto, el ataque sorpresivo a Irán ha generado daños estructurales a ese país, pero también los ha generado en eeuu difíciles de reparar, como la pérdida de confianza en sus acciones y que se le vea como un simple títere de los judíos.

El "calor" de la guerra puede dar una sensación temporal de vitalidad y determinación, pero si no se traduce en un nuevo modo de crecimiento, es simplemente una llama que consume la vela más rápido. Y como se ha visto con la guerra hacia Irán, surge con ella la mayor de las muertes térmicas económica y política, la recesión económica.

La recesión económica es una caída generalizada y sostenida de la actividad económica de un país durante un período prolongado, que suele ser de al menos dos trimestres consecutivos según sus propios conceptos, afectando, el empleo, la inversión y el consumo.

Así que creemos que Estados Unidos se encuentra en la encrucijada de decidir si reanima su antigua hegemonía mediante la guerra o se adapta a un sistema internacional más estable pero sin su hegemonía total como quisiera.

La muerte térmica nos recuerda que ningún sistema puede mantener su energía indefinidamente, lo que simplemente quiere decir que nadie puede vivir para siempre y si Washington percibe que su influencia se disipa, la tentación de encender nuevas guerras será constante, por la lógica sistémica de un imperio que se resiste a la quietud de entregar la guardia. Pero debe aceptar que ya no puede ser hegemónico como sucedió al final de la II Guerra Mundial cuando emergió solitario mundo capitalista, pues hay un sistema mayor ahora donde están presentes otros países y naciones que aspiramos a una vida independiente y soberana.


© Aporrea