menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El neo latifundio en una Venezuela sufrida y lesionada

10 0
yesterday

Siempre oímos hablar del latifundio y sus aspectos negativos para el desarrollo económico del país cuando la clase campesina, ósea el pequeño agricultor o ganadero tenían una presencia importante en el país. Eso fue en la época en que el campo dominó a la ciudad. Pero esos tiempos han pasado, pero el latifundismo ha aparecido ahora con una nueva apariencia pero con la misma ambición de apropiarse de las tierras, lo máximo posible, solo que ahora lo llamaremos neo-latifundio o neo-latifundismo.  Se está estableciendo una nueva dinámica de entre la propiedad de la tierra y el poder económico.

Estamos por ello ante la presencia de un nuevo fenómeno moderno o contemporáneo, como es que el gran capital se hace propietario de grandes extensiones de tierra, pero por razones diferentes a la clase latifundista, que gobernó a Venezuela prácticamente hasta los años cincuenta del pasado siglo.

El término "latifundismo" tradicionalmente se refiere a la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, en una elite,  y donde la finca, el hato, la hacienda era una unidad productiva de gran importancia para la economía de los países,  aunque la cobertura de la  explotación  era baja pues no se alcanzaba a cubrir en su totalidad esas extensiones,  impedían por lo tanto la aparición de nuevas unidades de producción,  tenían un bajo nivel de producción y se contrataba mano de obra campesina en condiciones difíciles para el trabajador.

El neo latifundismo toma esa esencia de concentración de tierra a gran escala en un pequeño grupo, pero con otras condiciones y determinaciones, como es en primer lugar el origen de la propiedad, pues en el latifundismo clásico era en la mayoría de los casos, hereditario, mientras que ahora responde a las dinámicas del capitalismo globalizado quien por diversas razones económicas y de disponer grandes sumas de capital puede adquirir todos esos bienes. Por otra parte estas dinámicas encuentran a nuestros países pobres y débiles, sin defensas ante ello.

Entre estas características del neo feudalismo como mencionamos, está que son adquiridos los territorios por grandes fondos de inversión, empresas agroindustriales transnacionales, productoras de soja, palma aceitera, celulosa, compañías mineras y energéticas quienes en muchos caso lo hacen por razones de asegurar inversiones ya realizadas, también fondos de pensiones que ven la tierra como un "activo refugio" seguro y rentable y que tienen un gran capital disponible. 

También se incluyen mega millonarios como Bill Gates, que se ha convertido en un gran terrateniente de tierras agrícolas en Estados Unidos y cuyo interés por las tierras puede estar vinculado a la infraestructura para los desarrollos digitales, tal como la actual fiebre de los centros de datos y para la inteligencia artificial. Esto ha desatado una nueva ola de compra de tierras y empresas como Amazon, Google, Meta y Microsoft están ofreciendo cantidades de dinero "que cambian la vida" a los agricultores, para construir gigantescos centros de datos.

Las razones para estas adquisiciones son variadas, pero en el caso de las corporaciones se considera que aseguran un medio de producción o para la producción de materias primas y alimentos como soja, maíz, destinados a la exportación, la producción de biocombustibles o para la especulación financiera. Una de las consecuencias es que la tierra se desvincula de su uso productivo local y se convierte en un activo financiero global o en la entrada para explotar minerales, hidrocarburos o el agua.

Se ha visto recientemente que grandes extensiones de terrenos se compran para proyectos de conservación o reforestación que generan bonos de carbono, vendidos a empresas contaminantes en el norte global, lo que también implica el desplazamiento de comunidades enteras ya que esas comunidades campesinas, indígenas que originalmente las habitaban o usaban, no tenían títulos de propiedad sobre ellas.

Estos neo terratenientes, tal como se ha visto, disponen de un enorme poder económico y político que al igual que los terratenientes de antes, les permite concentrar en sus manos inmensas propiedades, que son medios de vida y trabajo para miles de personas, influyendo y dirigiendo las políticas gubernamentales, legislación ambiental y acuerdos comerciales.

Sin embargo traen otras consecuencias negativas, como son la homogeneización del paisaje y pérdida de biodiversidad, ya que se reemplazan los ecosistemas, como en el Cerrado en Brasil, sustituyéndolos por enormes monocultivos. Y se generan  conflictos producto de las luchas sociales que mantienen las comunidades y sus líderes sociales, por lo que debemos en la Venezuela de hoy estar alertas ante las posibilidades que con la llegada del gran capital de nuevo al país, se vendan grandes extensiones de territorio como concesiones petroleras o mineras. Y ya sabemos que estamos en un mundo en que a la violencia militar le sigue la violencia seudo jurídica, para asegurar el vasallaje.

Como reacción a todo esto, si el latifundio tradicional tuvo su respuesta en la Reforma Agraria, hoy podemos pensar en su contraparte global que sería la Neo Reforma Agraria, con características propias ajustadas a la soberanía y tecnología de nuestra época y nuestros países. Unidos todos.


© Aporrea