Se puede vivir de la compasión… en el paraíso
El mundo es una guerra. No es una excreta, como dice el dicho. Sería hablar mal del hombre, la cima creativa o evolutiva de la vida. Guerra en el sentido casi genético. Ha sido su sentido histórico y biológico. La supervivencia, la competencia, el exterminio y el placer mortal están metidos en los genes de lo humano.
Ergo, hacer la guerra es una plenitud de la especie. Vivir durante siglos en ausencia de guerra, es decir, en paz, parece contranatural. De hecho, escasean esos períodos en la historia. El hombre necesita de la autodestrucción para sentir el valor de su humanidad. El poder y la compasión son su sino existencial. Arthur Schopenhauer decía que la compasión es el fundamento de la ética y la moral, y el sentimiento más elevado del hombre.
Pero no es cierto. Es el poder. Y el poder es la nomenclatura de la guerra. Luego, el hombre es un animal belicista. El Homo sapiens necesita sentirse grande........
