La toma imperialista de La Guaira paso a paso según modelo de ocupación doctrinario y militarista
El presente escrito tiene cuatro momentos reflexivos, que se desglosan desde la misma determinación doctrinaria de los Estados Unidos de posesionarse de La Guaira hasta su defensa final como base militar adquirida, argumentando y desargumentando pretextos. Se trata de un breve análisis de hechos consignados por la historia que, a fuer de premisas, concluye en una serie de razonamientos dirigida a quienes son responsables del destino político de Venezuela. Con el conocimiento de un pasado es posible prevenir un futuro consabido.
En un primer momento, es imperativo saber que las bases militares son mecanismos doctrinarios de expansión y poder de los Estados Unidos. Por ello, tienen cientos en el mundo, como ningún otro país. Son como puestos de avanzada del Imperio Romano en sus caminos de conquista. Asentarse sobre puntos de importancia geopolítica y estratégica es, prácticamente, un mandato de su aparato político estatal, que busca proyección y control globales. Arrestos de imperio, pues.
De manera que, para el caso de la preocupación presente, la aspiración de asentarse como base militar en La Guaira no tiene por qué sorprender a nadie, aunque indigne a quien posea un corazón nacionalista. De hecho, de modo específico y agravante, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos se rige por una doctrina regulatoria militar para situaciones de desastre natural en las que tenga que desplegarse para "ayudar": el programa de Asistencia Humanitaria Extranjera (FHA).
No es más que un manual de operaciones que, bajo una pantalla de asistencia humanitaria, comisiona a sus tropas para recopilar inteligencia militar, económica y medioambiental del área afectada; mediante el mecanismo de cooperación económica, allana un acceso directo a los Comandos Combatientes en el área ─como el Comando Sur, por ejemplo─ para tejer una narrativa de influencia y de objetivos de seguridad nacional para los Estados Unidos; y, detrás de la cortina de las maquinarias, helicópteros, hospitales de campaña y mapeo de infraestructuras críticas, reconoce el terreno del país anfitrión con el objetivo de medir su capacidad de respuesta en una situación militar eventual.
Dígase que la pretensión operativa, más allá de la instalación militar, es la configuración de un gobierno total en el área asistida. La doctrina es clara en su objetivo de lograr un "gobierno completo" (whole-of-government response): si los Estados Unidos son quienes financian, reconstruyen y rescatan, su influencia debe ser primordial, incluso por encima de la autoridad local. Se trata de un ejercicio de toma física y funcional, con una peligrosa dosis de asunción de soberanía orientada al tutelaje administrativo.
Con tal alerta, resulta en extremo riesgoso infectar una soberanía nacional con la inoculación de semejantes formas de ayuda humanitaria, configuradas con tan específicos genes de la destrucción. Sin embargo, sobre las conclusiones de un análisis objetivo, la carga política y moral tendría que recaer sobre el gobernante que transija con tal daño para su patria.
En un segundo momento, cuando ya la base militar está instalada en la zona aquejada, habría que saber sobre la renuencia del........
