La desincorporación de la FANB del plano republicano como esquema tutelar
Siempre resultará temerario hablar de la desincorporación de las fuerzas armadas de un país. Normalmente, encarnan proezas fundacionales, objeto de la loa eterna de los ciudadanos a quienes se deben. Por ejemplo, el Ejército Rojo (1918, creador del primer Estado socialista del mundo, vencedor del nazismo), que dio pie al Ejército Soviético (1951) y luego a las actuales Fuerzas Armadas Rusas.
O el Ejército Popular de Liberación, artífice de la “Larga Marcha” y proclamador de la República Popular de China, en 1949. O las mismas Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Estado victimario al cual aluden estas letras. Son gestoras de la independencia de las trece colonias británicas y baluartes de la actual república federal norteamericana.
Locuaz, es lo menos. Tales entidades siguen siendo fortalezas de sus naciones, sobremanera cuando entrecruzan sus existencias en medio de una enorme rivalidad geopolítica. ¿A quién se le podría ocurrir pedir su disolución?
Lo mismo tendría que decirse de la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela (FANB), genética del Ejército Libertador, fundado el 19 de abril de 1810, emancipador por antonomasia de Suramérica. Su gesta fue la independencia casi continental, vencedora en Carabobo y Boyacá, liberadora de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá.
¿Cómo sugerir semejante tremendura demencial? Por historia y gesta, Venezuela parece unida de manera identitaria a su FANB. El artículo 328 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) la reconoce como una institución fundamental para la seguridad nacional. De hecho, el Código Penal venezolano ratifica la sacralidad de tal institución y sanciona a quien ofenda su institucionalidad. Criticar la utilidad o validez del cuerpo armado venezolano podría sonar a instigación a la desobediencia o rebelión. Más en concreto: si tal cuerpo está consagrado a la seguridad nacional, pedir su disolución podría implicar un llamado a la subversión del orden público.
Pero así está sonando la voz del país después de su invasión, el 3 de enero de 2026, por parte de tropas........
