La conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico organizada por el gobierno panameño ha sido una traición a Simón Bolívar
El gobierno panameño, encabezado por José R. Mulino, con la complicidad de todos los partidos burgueses, y de la mayoría de los gobiernos del continente, ha traicionado una vez más el sueño de Simón Bolívar, pretendiendo hablar en su nombre. Todos los eventos conmemorativos del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, organizados por el gobierno panameño y su cancillería, han sido una grotesca burla del sueño bolivariano de independencia y unidad latinoamericana.
El evento cumbre consistió en una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que es la encarnación de la Doctrina Monroe (América para el imperialismo yanqui). La OEA es la forma orgánica con que el "monroísmo" imperialista se disfraza para dar la apariencia de unidad continental, pero es una unidad bajo el tutelaje de los Estados Unidos. Desde fines del siglo XIX, ese disfraz de la Doctrina Monroe, se denomina "panamericanismo", término acuñado por el secretario de estado de ese país, James Blaine, para imponer la Unión Panamericana, que pasaría a ser la OEA en 1948, controlada firmemente desde Washington.
"Panamericanismo" es lo opuesto al "bolivarismo" que inspiró al Congreso de Panamá de 1826. El objetivo propuesto por El Libertador, Simón Bolívar, hace 200 años era que las recién independizadas repúblicas hispanoamericanas concretaran un tratado de unidad (confederación) política y militar para defenderse mutuamente de cualquier amenaza a la independencia recién alcanzada. Es decir, el bolivarismo, como doctrina implica unidad para ser independientes de cualquier potencia extranjera, mientras el panamericanismo nos hace supeditados y dependientes de Estados Unidos.
En aquel momento, mediados de la década de 1820, la amenaza a la independencia provenía de Europa, donde las monarquías absolutistas (Rusia, Prusia, Austria y Francia), llamada Santa Alianza, que apoyaron al rey español Fernando VII, con una invasión militar, para aplastar al gobierno liberal que había en España, dirigido por el general Rafael de Riego.
El Trienio Liberal, como la historia conoce los años del gobierno de Riego, limitaron los poderes del rey, restituyendo la Constitución de Cádiz de 1812, y no enviando más expediciones punitivas a América, lo que facilitó concretar las independencias. Pero la restauración de los poderes absolutos del rey español, en 1823, por la llamada Santa Alianza, abría la posibilidad de reenviar expediciones de reconquista a la recién independizada Hispanoamérica.
Estados Unidos no era todavía una amenaza directa, pero Bolívar que era uno de los políticos y estrategas más inteligentes de la época, recelaba de ellos, por lo cual propuso inicialmente que no se le invitara al Congreso de Panamá y, cuando ya otros le habían invitado sin considerar los criterios del Libertador, aceptó con reservas que asistieran como "aliados" ("aliados egoístas", les llamó). Además, propuso que, ni Estados Unidos, ni Inglaterra (otra aliada), fueran parte de los acuerdos políticos centrales, que solo asistieran a las sesiones públicas del congreso, que trataran sobre comercio y derecho de gentes.
El gobierno norteamericano, presidido por John Q. Adams, a través de su secretario de estado, Henry Clay, ordenó a sus delegados al Congreso de Panamá que impidieran que se transformara en un ente permanente de coordinación, y que solo se limitara a reuniones casuales. Y que tampoco propiciaran el apoyo a la independencia de Cuba y Puerto Rico, islas Caribe que ya Estados Unidos miraban con codicia, ante la imparable decadencia del imperio colonial español. Aunque ellos no pudieron estar por el fallecimiento del principal cuando se dirigía a Panamá.
Esa consigna del "divide y vencerás", inventada por el emperador Julio César hace 2000 años, para someter a los galos, ha sido el centro de la política exterior de Estados Unidos contra América Latina y el Caribe por 200 años.
A partir de la última década del siglo XIX, esa política adoptó la forma de........
