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Segunda vuelta anunciada. Colombia: entre la continuidad del petrismo y el avance de la derecha reaccionaria

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31.05.2026

Este domingo 31 de mayo, Colombia acude a las urnas en una de las jornadas más polarizadas de la historia reciente del país. Con unas elecciones presidenciales que no se definirán en esta primera vuelta, el escenario político marcha hacia un segundo turno el próximo 21 de junio, configurando un terreno de extrema confrontación política. Pero la importancia de estas elecciones se extiende a América Latina marcada entre la ofensiva imperialista y el espejo de la lucha de clases en Bolivia.

En las últimas consultas internas realizadas el 8 de marzo, el llamado centro político quedó desfigurado, reduciendo las elecciones en Colombia de este domingo a tres fuerzas: el oficialista Iván Cepeda por el Pacto Histórico, que busca la continuidad del petrismo; la ultraderecha destapada de Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria), que busca surgir como un outsider; y la candidata del uribismo tradicional, Paloma Valencia (Centro Democrático), que se desinfla ante el empuje de un discurso más extremo que el suyo, expresado en Espriella.

Dos cuestiones centrales nos han mostrado la fotografía de las distintas encuestas publicadas durante la última semana antes de la veda electoral: confirman una tendencia que se venía gestando en los últimos dos meses: el fraccionamiento del voto de derecha y el estancamiento del techo electoral del Pacto Histórico.

Según la más reciente medición del Centro Nacional de Consultoría (CNC), divulgada por la revista Cambio, Iván Cepeda encabeza la intención de voto con un 33,4%, seguido muy de cerca por Abelardo de la Espriella con un 30,9%. En tercer lugar, y cada vez más rezagada, aparece Paloma Valencia con un 12,6%, evidenciando un derrumbe de la candidatura del uribismo clásico. Sin embargo, es crucial observar las otras mediciones para entender la volatilidad del momento. La encuesta de Atlas Intel, publicada por Semana, muestra un escenario de empate técnico absoluto en primera vuelta: Cepeda con 38,7% y De la Espriella con 37,3%. El sondeo de Invamer, el más favorable para el oficialismo, le otorga a Cepeda un 44,6%, mientras que Guarumo (para El Tiempo) lo sitúa en 37,1%.

En esa pulseada interna de la derecha, Abelardo de la Espriella ha logrado lo que parecía imposible hace un par de meses: no solo desbancar a Paloma Valencia, sino reducirla a una tercera fuerza. Pero si el análisis se limita a ver a Paloma Valencia como la "derrotada" de la primera vuelta, se pierde la complejidad de la situación. Aunque las encuestas la dan por muerta electoralmente, la senadora del Centro Democrático sigue siendo un factor de peso en el armado de la segunda vuelta.

Más allá de las diferencias muestrales, el dato político duro indica que ninguna de las principales firmas pronostica que Iván Cepeda supere el 50% de los votos el domingo. La primera vuelta será, en esencia, una primaria abierta para definir quién de la derecha enfrenta al candidato del Pacto Histórico en junio, De Espriella o Paloma Valencia.

Es de considerar que además de la polarización política, las elecciones en Colombia transcurren en un marco de situación de incremento de atentados regionales (especialmente en zonas como el Cauca y el Catatumbo), el confinamiento de comunidades y las amenazas de muerte contra candidatos. Lo que expresa que la política de "paz total", gran bandera del gobierno actual, nunca pudo desplegarse, y los viejos acuerdos de paz tampoco se llevaron a cabo hasta el final.

La derecha fragmentada en las elecciones y el fenómeno de Abelardo de la Espriella

Lo novedoso de estas elecciones es que la derecha llega fragmentada: entre la candidatura de Paloma Valencia —la expresión más orgánica del uribismo tradicional— y el ascenso meteórico del ultraderechista Abelardo de la Espriella, que se presenta como outsider, aunque en los hechos actúa como una reserva política del bloque reaccionario colombiano.

La senadora del Centro Democrático, pese a haber movilizado un caudal importante en las consultas conservadoras de marzo, tiene su campaña estancada en el tercer puesto. Su discurso, anclado en la seguridad democrática tradicional, el libre mercado absoluto y la defensa corporativa de los militares acusados de falsos positivos, ya no logra aglutinar de forma monopólica el voto de derecha. Su vicepresidente, Juan Daniel Oviedo, colocado para capitalizar el voto de centro, le estaría........

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