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Imperialismo; primeros pasos

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03.03.2026

Los treinta y nueve años más violentos en la historia de la humanidad estuvieron comprendidos entre el lapso de 1875 a 1914. Final e inicio de dos siglos. La Era de los Imperios. El monopolio de la industria y banca fue la fórmula en la Primera Revolución Industrial la cual hizo que en el siglo XIX su dueña fuera Inglaterra. Los territorios más ricos del planeta estuvieron en sus manos y los unió por medio de ferrocarriles. Se apoderó de islas y puntos convertidos en puertos carboneros y protección para líneas comerciales y su marina de guerra.

Pero vino la Segunda Revolución Industrial la cual se produjo alrededor de la química, electricidad y el motor de explosión interna. Beneficiarios; Alemania, Japón y especialmente los Estados Unidos.

La filosofía norteamericana del self made man les permitió desarrollarse por la cantidad de mano de obra especializada venida desde el Viejo Continente. El desaforado orden de la construcción y el apartar una buena parte de las fortunas que les comenzaban a quitar a otros países originó un estricto control de procesos y cambios internos en todas las áreas.

El Norte Industrial Moderno creció vertiginosamente a partir de 1862 al ganar la Guerra de Secesión. Todo se trató de un muy fuerte impulso económico cuando el Norte aplastó al Sur. Un Sur de fuertes relaciones esclavistas pero de una gran fuerza de riquezas y poder, todo basado en sus asociaciones de capital mercantil.

Mientras en la década de los cuarenta del siglo XIX después de haber concretado toda la expropiación territorial contra México y una vez contando con las inmensas planicies del centro y oeste comenzaron a construir un promedio por año de 7.571 km de vías férreas para impulsar sus industrias del hierro y acero.

En 1865 su nueva federación pasó de 56.000 km de vías férreas a 321.000 km en 1900. Ese fue su motor transcontinental de hacer dinero dominando desde la costa del Atlántico y del Pacifico todo a través de la Casa Morgan.

El clímax en su frontera entre 1870 a 1890 creció al ritmo del impulso industrial, protegido por numerosas barreras legales y mecanizando su agricultura con la mayor brutalidad y sadismo contra la población autóctona de llanuras y montañas a quienes les cerraron sus fronteras, y la migración que venía llegando tuvo que concentrarse en ciudades como obreros y servir a la fase del imperialismo industrial.

Su posición aislacionista y la búsqueda de aranceles aduaneros altísimos más la búsqueda del desequilibrio en el Viejo Mundo, todo fue buscado en el pensamiento de George Washington; Las Naciones no tienen amigos, sólo intereses. Esto nos confirma que para las naciones no hay ni buenos ni malos, sólo ganancias.

El permanente escenario interno y predominante a finales del siglo XIX llevó al oficial de la marina norteamericana Alfred Teller Mahan a interpretar la expansión imperialista invitando a la Unión a salir fuera de sus fronteras y debatir en el campo de sus intereses con el liderazgo de Europa.

Para finales del siglo XIX se estudiaban dos escenarios los cuales uno de ellos se había diagnosticado como perjudicial para la Unión y el otro como una solución. Pero Mahan hacía de esto dos presupuestos fundamentales para iniciar la vía hacia el control de los mercados que le permitiera competir contra el liderazgo de Europa. Uno de ellos era encerrar a la Unión del aislacionismo y el segundo dependería de la fortaleza interna para dominar nuevos mercados que las estrategias del poder político se proponían.

Pero dominar el aislacionismo y lograr destrezas para que Estados Unidos lograra dominar los nuevos mercados solo iba a depender si lograban crear el camino por medio del poder marítimo. Esto solo se planteó por medio de una sola fórmula; Estados Unidos debía participar activamente en el reparto colonial del mundo.

El aislacionismo y proteccionismo económico no redujo las ya obtenidas altas tasas de negociaciones en mercados, esto a pesar de la acelerada expansión de las existentes potencias europeas y japonesas.

El objetivo era convertir el mar en el escenario del nuevo destino manifiesto y para esto había que reunir todas las fuerzas sociales, económicas, políticas y militares. Por lo tanto era necesaria la construcción de una marina mercante y unirla a la marina de guerra, así una vez protegida desestimular e intimidar a sus adversarios competidores e irse a la conquista de nuevos mercados y acceder a puntos estratégicos.

La estrategia se orientó en mantener sus derechos. Preparar la guerra naval en dos aspectos; defensivo y ofensivo. Lo defensivo sería instalaciones costeras, lanchas y arsenales. Mientras lo segundo, lo ofensivo estaría en los barcos de guerra con gran capacidad de ataque y destreza.

Anteriores bucaneros y piratas que dirigieron sus actos de piratería por parte de Inglaterra lo hicieron con gente de visión. Por eso las ideas geopolíticas de Mahan expresaban fielmente en aquel momento algo histórico para el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos y Europa. Esto le hizo recibir su más fiel apoyo en el ala más conservadora del Congreso. Este conservadurismo cambiando con el tiempo mantuvo como única política las amenazas antes que la defensa contra el mundo.


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