Ontología del poder y teodicea del sufrimiento: Venezuela entre el ser y el despojo
Hay momentos en la historia de los pueblos en los que la reflexión filosófica deja de ser un lujo intelectual para convertirse en una necesidad urgente. Sin embargo, también existen instantes donde esa misma reflexión parece insuficiente frente al dolor colectivo. De allí emerge una frase que resuena como un eco incómodo en la conciencia crítica: "la filosofía no seca las lágrimas de un pueblo". Y, sin embargo, es precisamente la filosofía —y en particular la ontología— la que nos permite comprender la naturaleza profunda de lo que ocurre cuando un país pierde el control sobre su propio ser.
La ontología, como rama de la filosofía, estudia el ser en cuanto ser, la esencia de lo que existe, la naturaleza de la realidad misma. Aplicada a la política, la ontología nos obliga a preguntarnos: ¿qué es realmente Venezuela hoy? ¿Sigue siendo un sujeto soberano o ha sido reducido a objeto dentro de una estructura de poder global?
La ontología de una nación: del ser al objeto. Toda nación tiene una ontología propia, un conjunto de principios, valores, identidad histórica y control material sobre su territorio y recursos. En el caso venezolano, esta ontología fue profundamente redefinida durante el proceso bolivariano y chavista, que buscó construir un modelo de soberanía energética, independencia política y justicia social. Sin embargo, cuando ese ser ontológico comienza a fragmentarse —cuando la soberanía se diluye, cuando las decisiones estratégicas dejan de responder al interés nacional— entonces el país deja de ser sujeto y pasa a ser objeto. Objeto de negociación, objeto de presión, objeto de apropiación. Aquí es donde la ontología se encuentra con la geopolítica.
Teodicea política: justificar el mal en nombre del orden. La teodicea, en su sentido clásico, intenta explicar cómo puede existir el mal en un mundo gobernado por un Dios justo y omnipotente. Pero trasladada al terreno político, la teodicea adopta otra forma: se convierte en un discurso que........
