El Petróleo de la Vergüenza: Cuando Caracas Financia el Imperio que asedia a sus Aliados
Hay ironías históricas que duelen más que una puñalada por la espalda. Y luego está la que estamos viviendo: Venezuela, cuna del Socialismo del Siglo XXI, patria de Bolívar y Chávez, enviando millones de barriles de petróleo a Estados Unidos mientras Washington e Israel bombardean Irán. Sí, leyó bien: el mismo petróleo que debería fortalecer la revolución bolivariana está lubricando la maquinaria de guerra del imperio que asedia a nuestros hermanos persas. Si esto fuera una novela, el realismo mágico de García Márquez se quedaría corto ante semejante tragedia.
La Liquidación Express de la Soberanía. Resulta que mientras el mundo contempla horrorizado los ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares y civiles iraníes, Venezuela mantiene su ritmo de entrega petrolera hacia el norte. Es como si durante la invasión de Iraq en 2003, Hugo Chávez hubiese decidido enviar crudo gratis a George W. Bush para "mantener las buenas relaciones comerciales". La analogía no es exagerada: estamos financiando, con nuestros recursos naturales, al agresor de nuestro aliado estratégico.
La señora Delcy Rodríguez, vicepresidenta y heredera política de la línea dura chavista, ha logrado algo que ni los peores enemigos de la revolución habrían imaginado: convertir a Venezuela en un proveedor subsidiado del Pentágono durante una guerra contra el eje de la resistencia. ¿Dónde quedaron aquellos discursos de "máxima solidaridad con los pueblos oprimidos"? ¿Se evaporaron junto con el sentido común? La forma más efectiva —y honesta— de solidarizarse con Irán en estos momentos sería simple: cerrar la llave. Detener los envíos de petróleo, gas y minerales hacia Estados Unidos. Cada barril que cruza el Caribe rumbo a Texas es una bala financiera disparada contra Teherán. Es matemática básica de geopolítica, aunque parece que en Miraflores han suspendido las clases de aritmética revolucionaria.
La Cuenta de Donald Trump: El Colmo del Entreguismo. Pero el ridículo no termina ahí. Resulta que los fondos generados por la venta de nuestros recursos naturales —sí, el oro negro que debería financiar hospitales, escuelas y la industria nacional— son depositados en cuentas controladas por... ¿adivinó? ¡Donald Trump! El mismo magnate que llamó a Venezuela "narcoterrorista", que impuso sanciones devastadoras, que reconoció a un títere como "presidente interino", ahora administra a su discreción los ingresos petroleros venezolanos. Esto no es diplomacia, es rendición incondicional con pasos de ballet. Es como si durante la Guerra Fría, la Unión Soviética hubiese decidido que Ronald Reagan administrara las reservas del petróleo soviético. La analogía histórica es tan absurda que resulta ofensiva para cualquier ciudadano que haya votado por el chavismo creyendo en la independencia nacional. El Socialismo del Siglo XXI de Chávez y Maduro, el PSUV, el legado del pueblo venezolano, todo se reduce a esto: una cuenta bancaria en manos del enemigo número uno. Si el comandante Chávez levantara la cabeza, no sería para aprobar, sino para preguntar si estamos bajo efectos de alguna sustancia alucinógena colectiva.
El Silencio de los Centros de Formación Ideológica. ¿Y dónde están los intelectuales orgánicos, los formadores de cuadros revolucionarios, los guardianes del pensamiento antiimperialista? El Centro Miranda, ese faro teórico que debería estar iluminando la posición correcta frente a la agresión contra Irán, guarda un silencio cómplice. Los foros de formación ideológica del chavismo, esos espacios donde se debaten las líneas estratégicas de la revolución, parecen haber sido neutralizados por un hechizo de invisibilidad. No se escuchan pronunciamientos contundentes exigiendo la solidaridad activa con Irán. No hay movilizaciones de masas exigiendo el cese de las entregas petroleras a EE.UU. durante la agresión. El aparato ideológico del PSUV, que debería estar en pie de guerra ideológica, parece ocupado en seminarios sobre "cómo negociar con el imperio sin perder la dignidad" —spoiler alert: no se puede. La vicepresidenta Delcy Rodríguez, en lugar de liderar una ofensiva diplomática y económica en defensa de Irán, parece más preocupada por mantener contentos a los funcionarios del Tesoro estadounidense. ¿Dónde quedó aquella mujer que arengaba contra el imperialismo en los foros del ALBA? ¿Fue reemplazada por un clon fabricado en Langley?
Lo que Venezuela debería aprender de Irán. Mientras nosotros entregamos, los iraníes resisten. Y hay tres lecciones fundamentales que deberíamos copiar de ellos urgentemente: Primera: Soberanía financiera absoluta. Irán desarrolló sistemas bancarios alternativos, mecanismos de trueque petrolero por oro, y redes comerciales que by-pasean el dólar estadounidense. No depositan sus fondos en cuentas controladas por sus enemigos. Han construido una autonomía económica que les permite resistir décadas de sanciones sin doblar la rodilla; Segunda: Solidaridad activa, no retórica. Cuando Venezuela ha sido agredida, Irán ha enviado combustible, alimentos y medicinas —rompiendo el bloqueo estadounidense con buques tanquero que desafiaron a la Quinta Flota. No se quedaron en declaraciones de prensa; movieron cielo y tierra para ayudar a un aliado. Esa es la medida real de la solidaridad internacionalista; Tercera: Independencia tecnológica. Mientras Venezuela depende de tecnología estadounidense para casi todo, Irán desarrolló industrias propias de defensa, energía nuclear, aeroespacial y farmacéutica. La resistencia económica requiere soberanía tecnológica; de lo contrario, eres un cliente permanente del que luego te sanciona.
Los Recursos Congelados: El Elefante en la Habitación. Otro silencio ensordecedor: ¿qué pasó con los millones de dólares venezolanos secuestrados en bancos de Inglaterra, Portugal, Estados Unidos y otros paraísos financieros del "mundo libre"? ¿Por qué no hay pronunciamiento contundente exigiendo la devolución inmediata de estos fondos, especialmente ahora que el mismo gobierno estadounidense que los congeló recibe nuestro petróleo? Es como si un ladrón te robara la cartera, y tú, en lugar de exigir su devolución, le ofrecieras tu reloj de oro para "mantener buenas relaciones". La lógica del gobierno actual respecto a los recursos congelados es tan incomprensible que solo puede explicarse mediante la rendición total de la soberanía nacional.
Chiste Irónico: La Solidaridad Petrolera. ¿Sabían que el gobierno venezolano inventó una nueva forma de solidaridad internacional? Se llama "solidaridad selectiva": condenas los bombardeos contra Irán con la boca mientras financias a los bombarderos con tu petróleo. Es como ser vegetariano los lunes, martes y miércoles, pero los fines de semana te comes dos vacas enteras "porque es complicado cambiar la dieta de golpe".
El próximo comunicado del PSUV probablemente dirá: "Venezuela repudia la agresión imperialista contra Irán y, como muestra de nuestro rechazo, enviaremos un millón de barriles adicionales a Houston para que el ejército estadounidense tenga combustible suficiente para... bueno, para lo que sea que estén haciendo en Medio Oriente. ¡Abajo el imperialismo! (pero no tanto como para perder el mercado estadounidense)".
Metáfora: El Espejo Roto. La situación actual es como tener un espejo mágico que refleja todo al revés: en él, la solidaridad se ve como traición, la entrega se disfraza de pragmatismo, y la revolución se financia con cheques firmados por el enemigo. Los líderes miran este espejo y creen ver sabiduría donde hay cobardía, creen ver realismo donde hay derrota. Pero el espejo está roto, y cada grieta representa una promesa rota de independencia, una gota de petróleo entregada al opresor, un silencio cómplice ante la agresión a un hermano. El pueblo venezolano merece mirarse en un espejo intacto, uno que refleje la dignidad bolivariana que alguna vez nos hizo soñar con ser libres de verdad.
Lema de Resiliencia y Esperanza: "De las cenizas de la resistencia persa, nace la Phoenix de la dignidad mundial. Ni los drones del imperio, ni las bombas de la ocupación, podrán doblegar la voluntad de un pueblo que lleva milenios escribiendo la historia de la civilización con tinta de sacrificio y oro de justicia. ¡Que el petróleo sea de los pueblos, no de los imperios! ¡Que la solidaridad sea acción, no discurso! ¡Venceremos, porque la verdad histórica marcha con los que resisten!"
Voces de la Sabiduría Persa: Mensajes para estos tiempos. Jalal ad-Din Rumi (1207-1273), místico y poeta: "Donde hay ruina, hay esperanza de tesoro." En estos momentos de agresión militar contra Irán, las ruinas que dejan los misiles estadounidenses e israelíes no son el final, sino el comienzo de una resistencia que revelará el tesoro de la dignidad persa. Rumi también nos recuerda: "El valiente es quien domina sus propios deseos, no quien domina a sus enemigos." El verdadero coraje de los pueblos del Sur no está en imitar la agresión del Norte, sino en mantener nuestra solidaridad intacta ante la tentación del pragmatismo entreguista.
Omar Khayyam (1048-1131), matemático, astrónomo y poeta: "Bebe vino, pero no hasta la embriaguez; camina, pero no hasta caer; ama, pero no hasta perder la razón." Khayyam nos enseña la medida en la resistencia. Debemos ser firmes, pero no fanáticos; sólidos en principios, pero flexibles en tácticas. Su poesía nos recuerda que la vida es breve y la dignidad eterna: "El presente es todo lo que tenemos; aprovéchalo antes de que se convierta en pasado." Ahora es el momento de actuar, de cerrar la llave del petróleo, de alzar la voz.
Forugh Farrokhzad (1935-1967), poeta feminista y voz de la modernidad iraní: "Si deseas que el mundo sea diferente, primero debes cambiar tú misma." Farrokhzad, con su voz que desafió al conservadurismo y la opresión, nos recuerda que la revolución comienza en el espejo. Venezuela debe mirarse y decidir: ¿somos lo que predicamos, o hemos traicionado nuestros propios ideales? Su poema "La ventana" nos habla de la libertad que se abre cuando decidimos ver la verdad, por dolorosa que sea.
Haciendo un análisis Internacional: El Consenso contra la Agresión. Noam Chomsky, lingüista y analista político estadounidense: "El ataque contra Irán no tiene precedentes en su cinismo. Estados Unidos e Israel, dos potencias nucleares, atacan un país que no ha invadido a nadie en siglos, bajo la excusa de prevenir una amenaza nuclear que no existe. Mientras tanto, Israel posee cientos de armas nucleares fuera de cualquier control internacional. Es el cinismo imperial llevado a su máxima expresión." Chomsky ha señalado reiteradamente que la doctrina de "guerra preventiva" aplicada contra Irán es un crimen de agresión según el derecho internacional de Núremberg, el mismo que condenó a los nazis.
Vijay Prashad, historiador indio y director del Tricontinental: "Lo que vemos en Irán es el modelo de guerra híbrida del siglo XXI: sanciones económicas que asfixian al pueblo, sabotaje cibernético contra infraestructura crítica, asesinatos selectivos de científicos, líderes militares y políticos, y ahora bombardeos abiertos. Es una guerra total disfrazada de 'operaciones quirúrgicas'. Venezuela debería entender que el mismo manual se aplicó contra ellos; entregar petróleo a EE.UU. durante esta agresión es colaboracionismo." Prashad destaca que la resistencia iraní representa un modelo para todas las naciones que buscan soberanía real en un mundo dominado por el capital financiero transnacional.
Amina Mohamed, analista de política internacional y ex-diplomática keniana: "La comunidad internacional permanece muda ante el asesinato de civiles iraníes porque Irán se atrevió a desafiar el orden imperial. Las normas del derecho internacional solo aplican a los débiles; los fuertes —EE.UU. e Israel— actúan con impunidad total. Esta es la lección que reciben los pueblos del Sur: o te sometes, o eres destruido. Irán eligió la dignidad sobre la sumisión, y por eso es castigado." Mohamed ha señalado que la pasividad de gobiernos latinoamericanos, incluido el venezolano actual, ante la agresión contra Irán demuestra cuán profunda es la colonización mental que persiste incluso en supuestas revoluciones.
Debo concluir con esta Hora de la Verdad. Este artículo no es un ataque al chavismo histórico, sino una llamada desesperada a retornar a sus raíces. El Chávez que conocimos nunca habría permitido que el petróleo venezolano financiara guerras imperialistas. El Chávez que arengaba en el Teatro Teresa Carreño contra el bloqueo a Cuba, contra la agresión a Iraq, contra cualquier forma de dominación, ese Chávez exigiría hoy el cese inmediato de envíos petroleros a Estados Unidos mientras dure la agresión contra Irán. Delcy Rodríguez y el gobierno actual tienen una decisión histórica: continuar siendo el proveedor de combustible del imperio asesino, o recuperar la dignidad bolivariana y solidarizarse de verdad con el pueblo iraní. Cada día que pasa sin cerrar la llave, cada barril que llega a Texas, cada dólar depositado en cuentas controladas por Trump, es una mancha más en el legado del Socialismo del Siglo XXI y una traición a la los países que mostraron solidaridad efectiva y real a la Venezuela bloqueada.
Los centros de formación ideológica del chavismo deben reabrir sus puertas —no para justificar lo injustificable, sino para recordarle al pueblo y a sus líderes quiénes somos, de dónde venimos, y hacia dónde debemos ir. La solidaridad con Irán no puede ser un hashtag; debe ser política de Estado, acción concreta, cierre de la llave del petróleo que financia la agresión. El tiempo de los discursos vacíos terminó. El momento de la acción revolucionaria ha llegado. Que el pueblo venezolano exija a sus gobernantes lo que Chávez habría hecho: solidaridad real, soberanía verdadera, y dignidad incólume. Que el petróleo venezolano sea de los pueblos del mundo, no de las guerras imperialistas. Que Venezuela recupere su voz antiimperialista, antes de que sea demasiado tarde.
¡Venceremos! ¡Que viva la solidaridad entre los pueblos! ¡Que viva Irán! ¡Que viva la Revolución Bolivariana verdadera!
De un venezolano, hijo de la Patria del Libertador Simón Bolívar.
