La impunidad al poder
"No queremos gente de países de mierda. Somalia es un lugar sucio y asqueroso".
"No queremos gente de esos malditos países que han estado inundando la nación [estadounidense] de asesinos, sanguijuelas y adictos a los subsidios".
Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos,
Para el campo popular, para las grandes mayorías de todo el mundo, los tiempos están cambiando para mal. Cada vez más, en forma penetrante, se va imponiendo una cultura de atropello hacia los más débiles, de ensoberbecimiento de los poderosos, de aplastamiento de las diferencias y de todo tipo de protesta. Quienes ejercen los poderes cada vez se tornan más desenfrenados, impunes, violentos, mostrándolo sin el más mínimo remordimiento. "¡Aquí mandamos nosotros, y punto!" El esclavismo no se quiere ir de la historia de la humanidad.
Lo que algunas décadas atrás dominaba buena parte de la agenda política en el planeta fomentando una cultura contestataria, de búsqueda de cambios, hoy día ha cambiado radicalmente de signo. Lo que se podría haber llamado una "una cultura de la rebeldía" pasó a ser hoy, predominantemente, "una cultura del sometimiento, de resignación". Y en quienes ejercen los poderes, en una "cultura de impunidad", abierta y descarada.
Una suma de factores provocó ese cambio. Por un lado, el sistema capitalista en términos globales, siempre capitaneado por Estados Unidos como su potencia hegemónica, percibió esa rebeldía generalizada como una peligrosísima afrenta a su estabilidad. O más aún: a su permanencia en el tiempo como sistema. Por cierto que, como modo de producción, el capitalismo no es eterno, pero su aspiración (radicalmente imposible) es mantenerse por siempre. Por eso, al haber percibido el peligro en ciernes -el socialismo avanzaba-, reaccionó. Y lo hizo en forma feroz, muy profunda, brutal.
Las represiones sangrientas que vivimos en Latinoamérica, los planes neoliberales que, a nivel mundial, empobrecieron más aún a las ya empobrecidas masas y fomentaron un individualismo extremo, la desarticulación de los movimientos populares y de izquierda y la criminalización de toda forma de protesta, el avance de ideas conservadoras, el predeterminado auge de religiones fundamentalistas (neopentecostalismo en Latinoamérica, fundamentalismo islámico en Asia y África), todo eso, combinado, posibilitó este giro a la derecha que hoy estamos viviendo.
La historia humana tiene algo de pendular. Inclinada hacia la izquierda como estaba décadas atrás, ahora pasó a su antípoda, a una profunda derechización generalizada. El interés por lo político-social y un espíritu de cambio que flotaba en el ambiente se trocó en la........
