¿Socialismo en un solo país? Idea a revisar
"Jamás, ni en ninguna parte, la revolución ha coincidido íntegramente, ni puede coincidir, con la imagen que de ella se hacían sus combatientes."
León Trotsky
Construir el socialismo es arduo, sumamente difícil. Para muchos pensadores y militantes, todas las experiencias revolucionarias habidas en el siglo XX, excluyendo obviamente los planteos socialdemócratas (que hubo y sigue habiendo), no fueron, en sentido estricto, socialismo. Tema complejo, espinoso quizá, que excede grandemente esta sencilla nota, no más que introductoria a la cuestión.
No fue socialismo: ¿qué fue entonces? Capitalismo de Estado, se podrá decir, o planteos con aire socialista (tema muy controversial, por cierto). Y ahí entran -excluyendo los países de Europa del Este, que tuvieron administraciones pro soviéticas instaladas por Moscú, pero no procesos francamente revolucionarios y populares- una larga lista, empezando por la Rusia bolchevique de 1917, luego con China, Vietnam, Laos, Kampuchea, países africanos (Angola, Congo, Burkina Faso, Mozambique, Tanzania), Cuba, Afganistán, finalizando con la Nicaragua sandinista en 1979, de momento, última revolución habida. Todos ellos, procesos que levantaron, en distinta medida y con distintas formas, un ideario socialista, inspirado en el materialismo histórico (que pone el acento en la lucha de clases como aspecto central). Se dejan fuera de análisis aquí los llamados "progresismos", que tuvieron o están teniendo lugar en Latinoamérica desde inicios del presente siglo porque, más allá de ser interesantes aportes con carácter social, no cuestionan los cimientos últimos de la estructura capitalista. ¿Socialismo empresarial? ¿Capitalismo serio? Engendros problemáticos que no llevan muy lejos.
Sin dudas, la experiencia lo hace evidente, modificar formas de pensar es aún más difícil que tomar el poder y desalojar a la antigua clase dominante (sin quedarnos con que esta última tarea sea fácil, por supuesto. Es titánica, y hoy lo vemos clara y descarnadamente). Lo monumental del cambio en ciernes, obviamente es enorme: pelear contra siglos de tradición es muy, exageradamente muy cuesta arriba. Habrá que hacerlo estando claros de esas enormes dificultades -"Para hacer un omelette hay que romper algunos huevos", reza el refrán-, sabiendo que estamos allí ante una batalla desigual. Son muchos, muchísimos, quizá demasiados "los huevos" por romper. La experiencia muestra, entonces, que los valores capitalistas vuelven, no terminan de irse (en realidad, nunca se fueron): siempre asistimos a burocracias que terminan siendo un nuevo "estamento social", una nueva Nomenklatura. Muchos de los cuadros comunistas de la Unión Soviética terminaron siendo los nuevos empresarios multimillonarios en la Federación Rusa, que siguió a la explosión de la URSS en 1991. El "socialismo de mercado" de China admite millonarios con Rolls Royce y Lamborghini, férreamente supervisados por el Partico Comunista. Intríngulis difícil de conceptualizar, que le da resultado positivo a los casi 1,500 millones de habitantes del país, pero espejo difícil donde mirarse para la clase trabajadora mundial. ¿Cómo podría un pequeño país del Sur Global repetir ese modelo? Esto abre interrogantes.
Junto a estas dificultades de establecer nuevos valores, los del........
