Nadie quiere luchar por Israel, aunque el petróleo persa se venda en dólares
Escribir sobre la política de ataques de Estados Unidos contra Irán es, en esencia, narrar la historia de la ignominia. Mi indignación no nace únicamente del 3 de enero; se afinca en las virales escenas del brazo fracturado de un veterano de los Marines, sacado a la fuerza de un salón del Capitolio —sede del poder legislativo de la federación— por pararse a reclamar con firmeza y a gritos sobre la ayuda militar a Israel, la escalada bélica contra Irán y el genocidio contra Gaza. "¡Nadie quiere luchar por Israel!", gritaba sin parar, incluso después de que sus propios compatriotas le fracturaran el cúbito y el radio de manera brutal. Jamás intentaron mediar, ni persuadir, ni siquiera amenazar; para ellos solo existe la fuerza bruta.
El video muestra a un veterano de guerra sufriendo en carne propia la humillante fuerza represiva por opinar, por atreverse ante un senador a exponer argumentos y por pedir no volver a ser instrumento de dominación, precisamente en el lugar donde se supone que la opinión y el debate sustentan la democracia. Definitivamente, en los EE. UU. no hay democracia. No solo este hecho demuestra la tiranía del establishment, pues hay muchos más videos con tales características circulando por las redes. Por ejemplo, en 2021, un oficial retirado interrumpió un discurso de Bush hijo —ya expresidente de los EE. UU.— exigiendo una disculpa por las mentiras sobre las armas de destrucción masiva en Irak, y fue sacado a rastras........
