La vida del rehén sobre la mesa de diálogo
Otra vez diálogo. No es la primera ni será la última vez que el chavismo acepte sentarse a conversar con los oposicionistas más radicales. Hoy, primero de agosto, se instala una vez más la mesa de diálogo, esta vez con la variante de la invasión perpetrada por los gringos el 3 de enero para raptar a Nicolás Maduro, el asesinato de 100 personas ese día y no menos de 80 en alta mar los meses previos. Así que esta mesa de diálogo tiene por característica principal la conminación de los líderes del chavismo a escuchar las estupideces de los opositores extremistas, so pena de un tiro en la cabeza. Quisiera que interpreten lo anterior como una metáfora, pues la realidad es todavía peor.
En las redes, los especialistas en generar opinión hablan de un «diálogo impulsado por Washington», cosa que al leerla pareciera que el mismísimo gobierno de Trump se erige como un reconciliador, al estilo del padre que amarra a sus dos hijos pecho con pecho luego de ver cómo se han peleado por alguna causa fútil, por ejemplo, que alguno de los dos usó el cepillo de dientes del otro. Sin embargo, si nos salimos un ratico del hueco y miramos el todo,........
