La calle y el rumor: la verdad que el imperio no quiere que veas…
«La información que no se puede verificar no es información: es ruido. Y el ruido, por más que lo repitan, no se convierte en verdad.»
El viejo ventilador de El Bohemio giraba, chirriando, con esa lentitud que invita a la reflexión. Sobre la mesa del rincón, Anacleto no tenía periódicos desplegados. Tenía una libreta de tinta verde con anotaciones que parecían un mapa de la desinformación. El pichón de periodista llegó con el teléfono caliente, pero esta vez no traía un rumor de pasillo. Traía una pregunta que le nacía de la perplejidad. «Anacleto, algunos amigos me preguntan si en Venezuela hay protestas por doquier, marchas, estudiantes enfrentados a la fuerza pública, colas de gasolina. Yo vivo en Maracaibo y no he visto nada de eso. ¿Qué está pasando?»
Anacleto no respondió de inmediato. Encendió un cigarrillo con esa parsimonia de quien sabe que la realidad, a veces, es más aburrida que los titulares. Exhaló el humo hacia el techo y lo vio deshacerse contra las aspas. «Camarita, la respuesta es simple y compleja a la vez: lo que usted ve en su ciudad es la realidad de su ciudad. Lo que otros ven en sus pantallas es la realidad que les venden. No es lo mismo.»
El viejo periodista, con el conocimiento de haber recorrido las calles, soltó: «Lo que sí ha pasado es que hubo protestas reales en el país… por diferentes motivos, pero pasaron»
El coronel retirado, con la mirada de quien ha estudiado conflictos sociales, se inclinó sobre la mesa. «Anacleto, he leído que el 1 de mayo hubo protestas en Caracas. Cerca de 2.000 trabajadores salieron a la calle. ¿Eso es cierto?»
«Es cierto, coronel.». Replicó con esa voz pausada que usaba para desarmar la prisa «Pero fíjese bien en lo que piden y cómo lo piden. El 30 de abril y el 1 de mayo, más de 2.000 trabajadores marcharon en Caracas para protestar por el aumento salarial anunciado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. El gobierno elevó el llamado "ingreso mínimo integral", no el salario mínimo, de 190 a 240 dólares mensuales, un aumento que está basado en bonos, no en un ajuste salarial real.»
La profesora, con esa precisión de archivo que la caracteriza, desplegó una nota de prensa. «Los manifestantes coreaban "un bono no es un salario". Argumentan que los bonos no cuentan para las pensiones ni otras reivindicaciones ganadas a sudor y sangre.» añadió ella, ajustándose los lentes. «Una familia de cinco personas necesita unos 700 dólares al mes solo para alimentarse. El "salario mínimo" oficial, de apenas 0,27 dólares mensuales, lleva congelado desde 2022.»
«Como diría Cantinflas, camaritas, "Ahí está el detalle".» dijo Anacleto, señalando la nota con la colilla humeante. «No son protestas contra el gobierno por razones políticas. Son protestas de trabajadores que exigen mejores condiciones laborales. Y lo hacen de forma mayoritariamente pacífica. La policía bloqueó algunas calles, pero enfrentamientos violentos no hubo. Eso, camaritas, es derecho a la protesta, no "caos generalizado".»
El boticario, fiel a su papel de ingenuo estratégico, movió la cabeza. «¿Y lo de los estudiantes? He oído que hubo enfrentamientos.»
«También es cierto, camarita, pero hay que contextualizar.» dijo, haciendo una pequeña pausa. «El lunes 18 de mayo, unas pocas decenas de estudiantes protestaron en Caracas por la muerte de Víctor Hugo Quero, un político preso, y la de su madre, Carmen Navas, de 82 años. Quero había sido detenido en enero de 2025 y el gobierno solo confirmó su muerte nueve meses después. Su madre, que lo estuvo buscando por doquier durante casi un año, murió diez días después de conocer la noticia.»
«Eso es grave, Anacleto» intervino la profesora. «Sin restarle importancia, el caso Quero-Navas refiere al dolor familiar, no al caos generalizado»
Anacleto asintió y agregó «Y unos pocos estudiantes bloquearon una autopista en Caracas. Claro, hubo enfrentamientos con la policía, pero, como dije, fueron unas pocas decenas de personas, no un movimiento masivo. Es una tragedia familiar y un caso grave de derechos humanos, pero no un movimiento de masas.»
El coronel retirado, con ese aplomo que da el haber pertenecido a las FANB, comentó: «A eso sumémosle el simulacro organizado por la embajada gringa, que creó nerviosismo y temor de una nueva invasión.»
El pichón de periodista, que había estado tomando notas, levantó la vista. «Sí… ¿Y ese simulacro de la embajada gringa? Eso ha creado preocupación. Dicen que sobrevolaron aviones militares yanquis.»
Anacleto asintió, encendiendo otro cigarrillo. «El sábado 23 de mayo, la embajada de Estados Unidos en Caracas realizó un simulacro de evacuación de emergencia utilizando dos aeronaves MV-22 Osprey. Fue un ejercicio de respuesta rápida,........
