Los problemas políticos internos de la nación
La cúpula gubernamental de Venezuela, luego de la invasión militar y bombardeos del 3 de enero de 2026, efectuados por el ejército del país más poderoso y agresivo del mundo, y la resultante derrota de nuestra FANB, superada militarmente en forma gigantesca, decidió aceptar la derrota, rendirse y tomar el camino diplomático, para ir paulatinamente enfrentando la nueva situación y recuperando en forma paulatina la soberanía nacional y las libertades perdidas. Así lo declaró la presidente encargada y argumentó, que de no haber procedido como se decidió, la nación venezolana habría sufrido muchísimo más con la continuación de los bombardeos y la ocupación militar del territorio. Fue, además, una decisión que debieron tomar en forma urgente, pues la amenaza era para ser ejecutada en forma inmediata, según lo ha relatado.
La cúpula gubernamental de Venezuela, luego de la invasión militar y bombardeos del 3 de enero de 2026, efectuados por el ejército del país más poderoso y agresivo del mundo, y la resultante derrota de nuestra FANB, superada militarmente en forma gigantesca, decidió aceptar la derrota, rendirse y tomar el camino diplomático, para ir paulatinamente enfrentando la nueva situación y recuperando en forma paulatina la soberanía nacional y las libertades perdidas. Así lo declaró la presidente encargada y argumentó, que de no haber procedido como se decidió, la nación venezolana habría sufrido muchísimo más con la continuación de los bombardeos y la ocupación militar del territorio. Fue, además, una decisión que debieron tomar en forma urgente, pues la amenaza era para ser ejecutada en forma inmediata, según lo ha relatado.
Mucho se debate actualmente sobre si esa ha debido ser la conducta correcta. Algunos lo dicen demagógica y cínicamente, pues pidieron la invasión y la apoyaron sin importar las muertes ni la destrucción generada. Otros se manifiestan contrarios a la rendición y llaman a la defensa de la soberanía, sin precisar a que se refieren en lo concreto, si es sólo a mantener un discurso soberano y de denuncia o a organizar la resistencia de la nación en alguna otra forma. La mayoría de la población, en forma inaudita, pero comprensible para quienes conocemos la realidad del país, permanece al margen de ese debate e, incluso, muchos llegan a creer que el sometimiento a EEUU es positivo para el bienestar ciudadano y del país.
Mucho se debate actualmente sobre si esa ha debido ser la conducta correcta. Algunos lo dicen demagógica y cínicamente, pues pidieron la invasión y la apoyaron sin importar las muertes ni la destrucción generada. Otros se manifiestan contrarios a la rendición y llaman a la defensa de la soberanía, sin precisar a que se refieren en lo concreto, si es sólo a mantener un discurso soberano y de denuncia o a organizar la resistencia de la nación en alguna otra forma. La mayoría de la población, en forma inaudita, pero comprensible para quienes conocemos la realidad del país, permanece al margen de ese debate e, incluso, muchos llegan a creer que el sometimiento a EEUU es positivo para el bienestar ciudadano y del país.
Lo cierto es que la confusión existe por distintas causas, pues hasta quienes apoyaron la invasión militar de su patria, se encuentran con que a pesar de que ésta se produjo, no les trajo, por lo menos en forma inmediata, los resultados que esperaban. No fueron instalados en Miraflores por el ejército invasor. Todo lo contrario, sus enemigos del gobierno, con excepción del presidente y de la primera combatiente, siguen controlando las riendas de la administración interna de la república, mientras ellos ni siquiera pueden regresar al país y sus influencias en Washington parecen haberse resquebrajado. Esto les produce rabia, pánico y desconcierto.
Lo cierto es que la confusión existe por distintas causas, pues hasta quienes apoyaron la invasión militar de su patria, se encuentran con que a pesar de que ésta se produjo, no les trajo, por lo menos en forma inmediata, los resultados que esperaban. No fueron instalados en Miraflores por el ejército invasor. Todo lo contrario, sus enemigos del gobierno, con excepción del presidente y de la primera combatiente, siguen controlando las riendas de la administración interna de la república, mientras ellos ni siquiera pueden regresar al país y sus influencias en Washington parecen haberse resquebrajado. Esto les produce rabia, pánico y desconcierto.
En el campo gubernamental y del partido de gobierno PSUV también reina la confusión y la contradicción. Repitieron durante años: que “podrían entrar, pero lo difícil era salir”; que si invadían, “ni una gota de petróleo recibirían”, y que además se generaría “todo un Vietnam en la región”, y hoy se percatan de que nada de eso ha ocurrido, ni parece poder ocurrir. Son muchas, entonces, las frustraciones se generan, las acusaciones internas que proliferan y la fractura de la unidad. Así, el alto gobierno debe que lidiar con el vasallaje ante Trump, con la oposición extremista apátrida y su cinismo agresivo, con el resto de la oposición, víctima de sus divisiones, miserias, incomprensiones, incoherencias e ideologizaciones, y con sus extremistas internos, los del discurso encendido que no significaba nada.
En el campo gubernamental y del partido de gobierno PSUV también reina la confusión y la contradicción. Repitieron durante años: que “podrían entrar, pero lo difícil era salir”; que si invadían, “ni una gota de petróleo recibirían”, y que además se generaría “todo un Vietnam en la región”, y hoy se percatan de que nada de eso ha ocurrido, ni parece poder ocurrir. Son muchas, entonces, las frustraciones se generan, las acusaciones internas que proliferan y la fractura de la unidad. Así, el alto gobierno debe que lidiar con el vasallaje ante Trump, con la oposición extremista apátrida y su cinismo agresivo, con el resto de la oposición, víctima de sus divisiones, miserias, incomprensiones, incoherencias e ideologizaciones, y con sus extremistas internos, los del discurso encendido que no significaba nada.
El otro actor, el principal, el gobierno de Trump, con suficiente poder para actuar, sin que nadie en el mundo lo pueda evitar, y no interesado en el bienestar ni en la democracia de Venezuela, sólo persigue la estabilidad que garantice sus inversiones, su acceso a nuestros recursos energéticos y estratégicos y el marginamiento de sus grandes enemigos: China y Rusia. Quiere además un escenario mantenido al menor costo posible. Una potencia contra un país débil y aislado en su propio continente, que nunca desarrolló capacidades estratégicas autónomas, sino que siempre dependió del ingreso fácil por la venta de materias primas, altamente apreciadas en el mercado.
El otro actor, el principal, el gobierno de Trump, con suficiente poder para actuar, sin que nadie en el mundo lo pueda evitar, y no interesado en el bienestar ni en la democracia de Venezuela, sólo persigue la estabilidad que garantice sus inversiones, su acceso a nuestros recursos energéticos y estratégicos y el marginamiento de sus grandes enemigos: China y Rusia. Quiere además un escenario mantenido al menor costo posible. Una potencia contra un país débil y aislado en su propio continente, que nunca desarrolló capacidades estratégicas autónomas, sino que siempre dependió del ingreso fácil por la venta de materias primas, altamente apreciadas en el mercado.
Estamos en una condición de minusvalía enervante, sin soberanía, sin poder manejar directamente nuestros recursos naturales, ni nuestras finanzas, ni nada; militarmente sometidos sin necesidad de ocupación territorial. El gobierno gringo decide y supervisa incluso los posibles cambios en todos los poderes públicos y ya inició su revisión de la FANB, de los organismos de seguridad del Estado, hasta completar un control que haga innecesaria su presencia en el país, más allá de la supervisión necesaria. Y no voy a referirme a la dominación cultural.
Estamos en una condición de minusvalía enervante, sin soberanía, sin poder manejar directamente nuestros recursos naturales, ni nuestras finanzas, ni nada; militarmente sometidos sin necesidad de ocupación territorial. El gobierno gringo decide y supervisa incluso los posibles cambios en todos los poderes públicos y ya inició su revisión de la FANB, de los organismos de seguridad del Estado, hasta completar un control que haga innecesaria su presencia en el país, más allá de la supervisión necesaria. Y no voy a referirme a la dominación cultural.
La realidad simple es que fuimos invadidos y derrotados, por lo que los vencedores deciden qué hacer con nosotros. Es lo que le ocurre siempre a quienes pierden. Sus nacionales mueren o son heridos, pierden sus territorios, riquezas, condiciones de vida y la capacidad de autogobernarse. No es algo que se resolverá en el corto, ni en el mediano plazo. Lo único que queda es prepararse para la reconquista de lo perdido, lo cual es más fácil si quienes controlan internamente los hilos del poder están de acuerdo en asumir ese reto. Surge la duda de algunos: ¿Está siendo el gobierno totalmente transparente o hay agendas secretas con los dominadores imperiales? El tiempo lo dirá.
La realidad simple es que fuimos invadidos y derrotados, por lo que los vencedores deciden qué hacer con nosotros. Es lo que le ocurre siempre a quienes pierden. Sus nacionales mueren o son heridos, pierden sus territorios, riquezas, condiciones de vida y la capacidad de autogobernarse. No es algo que se resolverá en el corto, ni en el mediano plazo. Lo único que queda es prepararse para la reconquista de lo perdido, lo cual es más fácil si quienes controlan internamente los hilos del poder están de acuerdo en asumir ese reto. Surge la duda de algunos: ¿Está siendo el gobierno totalmente transparente o hay agendas secretas con los dominadores imperiales? El tiempo lo dirá.
