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Los 9 pros del Solarismo: argumentos para un futuro luminoso

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24.04.2026

Frente a la crisis de sentido que atraviesa la humanidad, el Solarismo no solo se presenta como una crítica de lo que está mal. Ofrece también nueve afirmaciones positivas, nueve argumentos para construir un futuro deseable. Estas ideas no nacen de la nada. Son el resultado de confrontar el Solarismo con los pensadores más lúcidos de nuestro tiempo, y de extraer de esos diálogos una síntesis práctica y esperanzada.

1. La luz como energía liberadora, no como mandato

El Solarismo propone una relación con la luz que no es la del reflector que vigila ni la del anuncio que exige felicidad. La luz solar es energía, no ideología. Permite estudiar de noche, conservar una vacuna, bombear agua potable. Frente a la fatiga de la positividad, el Solarismo ofrece una ética de la suficiencia: luz para vivir, no para derrochar. Y sombra para descansar, no para ocultar abusos. La transparencia que defiende es la de las instituciones —para que el poder rinda cuentas—, no la de los cuerpos —que tienen derecho a la opacidad, al secreto, a la intimidad. Así, la luz libera en lugar de oprimir.

2. La luz como derecho universal de los que no cuentan

No hay vidas desechables. El Solarismo parte de ese principio. Por eso no se limita a instalar paneles donde hay mercado. Insiste en llegar a los que el mercado ignora: campos de refugiados, barrios marginales, zonas rurales aisladas, comunidades desplazadas por la guerra o el clima. La luz no es una mercancía. Es un derecho humano fundamental. Y sin luz, no hay educación, no hay salud, no hay dignidad. El Solarismo es, en ese sentido, una política de la vida contra la política de la muerte. Cada panel que se instala en un lugar olvidado es una declaración de que esa vida importa.

3. La luz como bien común, no como nueva frontera de extracción

El capitalismo ha sido un camaleón: se vistió de carbón, luego de petróleo, ahora de........

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