Carta del Señor Sol a la señora Delcy Rodríguez
Señora Delcy Rodríguez,
Presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela:
Reciba usted un saludo luminoso.
He seguido con atención la situación eléctrica que atraviesa su país. Sé que son días difíciles, que el calor aumenta la demanda y que la energía parece no ser suficiente para todos.
Permítame decirle algo con humildad:
Yo no soy el problema.
Y yo puedo ser la solución.
Durante miles de años he estado aquí, iluminando a Venezuela con la misma constancia. Cada día entrego mi energía de manera gratuita, abundante y generosa. No hago distinción entre regiones, ni entre personas. Mi luz cae sobre techos, montañas, ciudades y campos… esperando ser aprovechada.
Y, sin embargo, sigo siendo desaprovechado.
Hoy quiero ofrecerle mi ayuda.
No vengo a reclamar, vengo a proponer.
Si su gobierno decide mirar hacia mí con visión de futuro, si se adoptan las tecnologías adecuadas —los sistemas fotovoltaicos, el almacenamiento de energía, la generación distribuida— yo me comprometo a hacer mi parte.
Le garantizo radiación constante.
Le garantizo energía limpia.
Le garantizo una fuente inagotable.
Con mi apoyo, Venezuela podría:
iluminar todos sus hogares,
estabilizar su sistema eléctrico,
reducir la dependencia de fuentes contaminantes
e incluso convertirse en un país exportador de energía.
Podría enviar energía a Brasil, a Colombia, al Caribe…
Podría transformar su crisis en oportunidad.
Pero para eso, señora Presidenta, necesito algo muy simple:
No más resistencia al cambio.
No más miedo a la tecnología.
Solo necesito que me den la oportunidad de ayudar.
Yo no cobro, no contamine, no fallo.
Y estoy listo para hacerlo por Venezuela.
Con respeto y esperanza,
