Impresionantes antecedentes a la invasión de EE UU del pasado 3 de enero. Un vil negocio de los malditos gringos…
Todas las invasiones de EE UU en el mundo son por negocios, de carácter meramente mercantilista, por eso el cerdo Trump de la manera más descarada llegó a decir que la invasión del pasado 3 de enero a Venezuela fue por petróleo. Por eso el agente gringo Juan Bautista Irvine en 1817, metió tres buques por el Orinoco diciendo que estaban "HACIENDO NEGOCIOS" por lo que Bolívar al conocer sus verdaderas intenciones que eran las de proveerles refuerzos a los realistas, los confiscó en el acto. A finales de 1825, nuestro Libertador llamaba a los yanquis regatones americanos. Regatón, como se sabe, significa vendedor al por menor, persona que regatea mucho. Por supuesto que no hay ninguna grandeza en ser regatón, pero esta es la única razón que mueve al imperio en sus agresiones a los pueblos del mundo. No es por humanismos, ni por derechos humanos ni democracia sino por vulgares y viles NEGOCIOS. Esto es el mejor título que le cuadra al imperio gringo el de REGATONES, a ese país de los muñecos Disney, de las hamburguesas y comida chatarra, de los best sellers, al país que le pone precio al amor, a la belleza y a los sueños, cuyos presidentes son todos magnates que trafica con el arte y lo más puro del espíritu humano, y en el que los partidos no pueden existir sin grandes financiamientos de las empresas privadas; la nación forjada por las mafias de las transnacionales y por los tiranos y lacayos que ellos imponen en América Latina para mercadear sus productos y cuyas todopoderosas compañías en el planeta son protegidas por la CIA. Dijo Bolívar: "Aborrezco a esa canalla de tal modo que no quisiera que se dijera que un colombiano hacía nada como ellos".
Todas las invasiones de EE UU en el mundo son por negocios, de carácter meramente mercantilista, por eso el cerdo Trump de la manera más descarada llegó a decir que la invasión del pasado 3 de enero a Venezuela fue por petróleo. Por eso el agente gringo Juan Bautista Irvine en 1817, metió tres buques por el Orinoco diciendo que estaban "HACIENDO NEGOCIOS" por lo que Bolívar al conocer sus verdaderas intenciones que eran las de proveerles refuerzos a los realistas, los confiscó en el acto. A finales de 1825, nuestro Libertador llamaba a los yanquis regatones americanos. Regatón, como se sabe, significa vendedor al por menor, persona que regatea mucho. Por supuesto que no hay ninguna grandeza en ser regatón, pero esta es la única razón que mueve al imperio en sus agresiones a los pueblos del mundo. No es por humanismos, ni por derechos humanos ni democracia sino por vulgares y viles NEGOCIOS. Esto es el mejor título que le cuadra al imperio gringo el de REGATONES, a ese país de los muñecos Disney, de las hamburguesas y comida chatarra, de los best sellers, al país que le pone precio al amor, a la belleza y a los sueños, cuyos presidentes son todos magnates que trafica con el arte y lo más puro del espíritu humano, y en el que los partidos no pueden existir sin grandes financiamientos de las empresas privadas; la nación forjada por las mafias de las transnacionales y por los tiranos y lacayos que ellos imponen en América Latina para mercadear sus productos y cuyas todopoderosas compañías en el planeta son protegidas por la CIA. Dijo Bolívar: "Aborrezco a esa canalla de tal modo que no quisiera que se dijera que un colombiano hacía nada como ellos".
Veamos cómo estaban las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EE UU a comienzos de enero de 1905. Al igual que en diciembre de 2025 (120 años después), los gringos mostraban en el horizonte una extraña calma chicha. Una aparente quietud para luego dar el zarpazo mientras aquí nosotros nos mostrábamos confiados. Por lo que la referida invasión resultó un paseo que asombró al mundo. ¿Cómo fue posible? Nuestras Fuerzas Armadas el 3-E mostraron que no tenían nada de bolivariana ni de chavista. Más corajudas fueron las de Cipriano Castro las cuales contaban con unos dos barcos de guerra desvencijados y unos cuantos chopos podridos y el resto machetes. Pero dieron la pelea, y se mantuvieron decididos a enfrentar a los gringos. quienes se mostraban en el Caribe en posición amenazante. PlanPdvsa combustible
Veamos cómo estaban las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EE UU a comienzos de enero de 1905. Al igual que en diciembre de 2025 (120 años después), los gringos mostraban en el horizonte una extraña calma chicha. Una aparente quietud para luego dar el zarpazo mientras aquí nosotros nos mostrábamos confiados. Por lo que la referida invasión resultó un paseo que asombró al mundo. ¿Cómo fue posible? Nuestras Fuerzas Armadas el 3-E mostraron que no tenían nada de bolivariana ni de chavista. Más corajudas fueron las de Cipriano Castro las cuales contaban con unos dos barcos de guerra desvencijados y unos cuantos chopos podridos y el resto machetes. Pero dieron la pelea, y se mantuvieron decididos a enfrentar a los gringos. quienes se mostraban en el Caribe en posición amenazante.
El 10 de marzo de 1905, el Secretario de Estado de Estados Unidos John Hay le dirigió una nota al diplomático gringo en Caracas, Herbert Bowen (un super racista). Estaba desatada toda una guerra contra Venezuela, porque compañías estadounidenses estaban robándose descaradamente el asfalto de la isla de Guanoco, y el presidente Cipriano Castro lo consideró una escandalosa humillación para la patria, un saqueo, un abuso inaceptable. Leemos en la obra de Nikita Harwich Vallenilla que después de repasar todos los argumentos esgrimidos en las anteriores correspondencias diplomáticas, el secretario de Estado norteamericano afirmaba perentoriamente que: "La actitud del Gobierno Venezolano para con el Gobierno de los Estados Unidos y para con los intereses de sus ciudadanos que han sufrido tan graves y FRECUENTES INJUSTICIAS ARBITRARIAMENTE COMETIDAS por el Gobierno de Venezuela requiere que ahora se haga plenamente justicia una vez por todas… . Y concluía con estas tajantes palabras: Si el Gobierno de Venezuela se niega finalmente a consentir en un arbitraje imparcial que asegure el impartimiento de completa justicia a estas partes perjudicadas, EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS PUEDE LAMENTABLEMENTE VERSE OBLIGADO A TOMAR LAS MEDIDAS QUE JUZGUE NECESARIAS PARA LOGRAR LA COMPLETA REPARACIÓN SIN ACUDIR AL ARBITRAJE... y se hallará en libertad de considerar, en caso de ser obligado a recurrir a medidas más vigorosas, si esas medidas han de incluir completa indemnización no sólo con respecto a los ciudadanos agraviados, sino con respecto a cualesquiera gastos del Gobierno de los Estados Unidos que puedan originarse de la ejecución de ellas".
El 10 de marzo de 1905, el Secretario de Estado de Estados Unidos John Hay le dirigió una nota al diplomático gringo en Caracas, Herbert Bowen (un super racista). Estaba desatada toda una guerra contra Venezuela, porque compañías estadounidenses estaban robándose descaradamente el asfalto de la isla de Guanoco, y el presidente Cipriano Castro lo consideró una escandalosa humillación para la patria, un saqueo, un abuso inaceptable. Leemos en la obra de Nikita Harwich Vallenilla que después de repasar todos los argumentos esgrimidos en las anteriores correspondencias diplomáticas, el secretario de Estado........
