En busca del amo perdido…
Ese sector de los ACOMODADOS comenzó por odiar a Bolívar, luego a la bandera, al escudo nacional, al Esequibo, a las misiones y sobre todo a los pobres…, por lo que se fue propagando lentamente eso que algunos han dado en llamar por las redes (nombre que no me gusta) el "Síndrome de Doña Florinda". Se trata del ya mentado fenómeno de cómo EL PENSAMIENTO DOMINANTE logra hacer que los pobres se vuelvan contra los de su clase. Es la estrategia de los ACOMODADOS induciéndoles un odio aberrante hacia su propio país porque eso forma parte de un gran negocio EL DIVIDE Y VENCERÁS: "todo lo de este país es malo", "aquí no se puede vivir". "el comunismo nos está matando", "hay que irse de aquí"… Nos bloquearon y a eso lo llamaron COMUNISMO. Nos robaron nuestros activos en el exterior y a eso lo llamaron COMUNISMO. Les cayeron a palo a nuestros compatriotas en Perú, Chile y Colombia y a algunos los encarceló, torturó y hasta asesinó el ICE en EE UU y a eso lo llamaron COMUNISMO. Nos invadieron y han comenzado a robarse nuestro petróleo y a eso también lo llaman COMUNISMO.
Luego le toca sufrir las consecuencias de ese PENSAMIENTO DOMINANTE. Si usted está en una cola o va en una buseta, quiera Dios que no tenga la dolorosa experiencia de tener que escuchar a una Doña Florinda o a un Don Florindo haciendo sesudos análisis sobre la situación nacional o mundial. Estos personajes quieren siempre asegurarse de que todos los presentes se enteren de sus profundas reflexiones, y que les pongan máxima atención (a veces se ofenden si no lo hacen). Alzan la voz y expresan con grandilocuencia sus barbaridades. Y lo suelen hacer con una seguridad exquisita. Esta clase de sofistas Florindos y Florindas llegaron a coger mucho auge desde que Chávez llegó al poder. No pierden el sueño y las esperanza de que algún mangante los adopte y les ponga cadenas y bozales y los ultraje poniéndolos a trabajar en algunas de sus prósperas posesiones.
Luego le toca sufrir las consecuencias de ese PENSAMIENTO DOMINANTE. Si usted está en una cola o va en una buseta, quiera Dios que no tenga la dolorosa experiencia de tener que escuchar a una Doña Florinda o a un Don Florindo haciendo sesudos análisis sobre la situación nacional o mundial. Estos personajes quieren siempre asegurarse de que todos los presentes se enteren de sus profundas reflexiones, y que les pongan máxima atención (a veces se ofenden si no lo hacen). Alzan la voz y expresan con grandilocuencia sus barbaridades. Y lo suelen hacer con una seguridad exquisita. Esta clase de sofistas Florindos y Florindas llegaron a coger mucho auge desde que Chávez llegó al poder. No pierden el sueño y las esperanza de que algún mangante los adopte y les ponga cadenas y bozales y los ultraje poniéndolos a trabajar en algunas de sus prósperas posesiones.
Cada quien en su entorno conoce a cientos o miles de Doñas Florindas o Don Florindos (a lo que no les cuadra lo de Doña o lo de Don........
