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El expolio sistémico de Venezuela: la tutela norteamericana como proyecto de ocupación permanente (II)

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12.04.2026

La larga permanencia proyectada de los Estados Unidos para la explotación de los recursos naturales en Venezuela ya fue analizada en la parte (I) de este artículo; ahora nos encargaremos de analizar un argumento muy polémico, comprometido con el tutelaje diseñado por la potencia del norte sobre nuestra economía. 

El argumento es: «Aceptar las condiciones del enemigo para evitar un baño de sangre», que se maneja a diferentes niveles en el ámbito nacional, y que está fuertemente vinculado con el acontecer actual. 

Este es uno de los dilemas más frecuentes y peligrosos en la historia de las relaciones internacionales. A simple vista, apela a un pragmatismo humanitario que busca salvar vidas. Sin embargo, la evidencia histórica demuestra de forma abrumadora que esta estrategia, conocida como apaciguamiento, casi nunca consigue sus objetivos a largo plazo. Por el contrario, suele tener el efecto opuesto, generando un escenario lleno de deterioro social y aún más mortífero. 

El apaciguamiento es una estrategia diplomática en la cual se hacen concesiones políticas, económicas o territoriales a una potencia extranjera agresiva con el objetivo teórico de evitar un conflicto mayor. Su premisa es que, al satisfacer las demandas «razonables» del agresor, se calmará su apetito y se restaura la paz. Esta lógica, aunque parece sensata en momentos de tensión, falla estrepitosamente cuando se aplica a Estados con ambiciones económicas ilimitadas. Para estos actores, la agresión no es un medio para un fin concreto, sino un proceso continuo. Cada concesión no es vista como un gesto de paz, sino como una señal de debilidad, un incentivo para presionar aún más. 

El ejemplo más conocido de apaciguamiento es la política exterior británica hacia la Alemania nazi en la década de 1930. Espantados por los horrores de la Primera Guerra Mundial, los líderes europeos deseaban mantener la paz a toda costa, lo que significó permitir las constantes violaciones de Hitler a los tratados internacionales. Así, se toleró la remilitarización de Renania en 1936, el Anschluss (anexión) de Austria en 1938, y finalmente la cesión de los Sudetes checoslovacos en los Acuerdos de Múnich ese mismo año. 

Sin embargo, lejos de pacificar a Hitler, estas concesiones «alentaron un mayor expansionismo de la Alemania nazi». Hitler concluyó que las democracias occidentales carecían de la voluntad para detenerlo por la fuerza. Esta percepción de debilidad fue un factor crucial que lo llevó a invadir Polonia en septiembre de 1939, desatando la Segunda Guerra Mundial.

La corriente filosófica que mejor respalda el enunciado es el realismo político, especialmente en su versión clásica asociada a Tucídides (como en el «Diálogo de los melios») y a pensadores como Maquiavelo y Hobbes. Esta postura sostiene que en las relaciones de poder, la fuerza y la superioridad bélica determinan las decisiones, y........

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