El terremoto, los escombros del termidor y el peligro de la reacción
Los terremotos que han sacudido a Venezuela constituyen una tragedia humana de enormes proporciones. Miles de familias han perdido seres queridos, viviendas, medios de vida y años de esfuerzo sepultados bajo los escombros. Sin embargo, los marxistas sabemos que los grandes acontecimientos históricos no solo transforman el paisaje material de una sociedad. También golpean la conciencia de las masas, aceleran procesos políticos latentes y obligan a millones de personas a extraer conclusiones sobre el mundo que las rodea.
La historia demuestra que las masas no aprenden principalmente de los discursos, sino de la experiencia viva. Durante largos períodos, la rutina cotidiana puede amortiguar contradicciones profundas. Pero cuando un acontecimiento excepcional irrumpe en la vida social, las viejas certezas comienzan a resquebrajarse. Lo que ayer parecía normal, hoy empieza a ser cuestionado.
Ese es precisamente el significado político más profundo de la tragedia que atraviesa Venezuela.
Cuando la realidad se convierte en maestra
En cuestión de horas, millones de venezolanos fueron confrontados con una realidad brutal. El derrumbe de edificios, la destrucción de infraestructuras, la interrupción de servicios básicos y el sufrimiento de comunidades enteras colocaron a amplios sectores de la población frente a preguntas inevitables.
¿Cómo respondió el Estado? ¿Qué papel desempeñaron las instituciones? ¿Quién acudió realmente en ayuda de los afectados? ¿Qué fuerzas sociales demostraron capacidad de organización en medio del desastre?
Estas preguntas no surgen de debates académicos. Surgen de la experiencia directa de las masas.
En numerosos lugares han destacado las iniciativas espontáneas de vecinos, trabajadores, jóvenes y voluntarios que se movilizaron para rescatar personas, distribuir ayuda y sostener a las comunidades golpeadas por la catástrofe. La solidaridad popular volvió a demostrar que los trabajadores poseen enormes reservas de organización y sacrificio cuando las circunstancias lo exigen.
Pero al mismo tiempo, la tragedia está provocando indignación, frustración y cuestionamientos sobre la........
