La sinecdoque del abandono
Hay una figura retórica, la sinécdoque, que consiste en decir una parte por el todo o el todo por la parte. Por ejemplo, cuando se dice "la espada de Bolívar: se quiere decir toda la causa independentista del Libertador. El colapso del túnel Guamacán, que conectaba el embalse Turimiquire con el oriente del país, vía que llevaba el agua a más de medio millón de cumaneses, es la sinécdoque más ilustrativa para significar el estado de destrucción y abandono del país.
Parece una nueva entrega de la dimensión desconocida o de aquella tira gráfica "Aunque usted no lo crea", pero no. Es la cruda realidad de Cumaná. Ha colapsado el túnel que llevaba el agua a la ciudad desde Turimiquire, una obra de ingeniería vital inaugurada hace más de 50 años, durante el gobierno de Jaime Lusinchi, para suministrar agua a una ciudad de más de medio millón de habitantes, pero que se obstruyó por completo con sedimentos y escombros. La obra, clave en el sistema hidráulico del estado Sucre y todo el oriente del país, no recibió una gota de mantenimiento preventivo en años. Quién sabe si se presupuestó o, más probable, se hizo, pero se perdieron esos reales en la oscuridad de la corrupción.
La gobernadora (fea no es) no le he oído hablar de ingenieros. Circula un video donde dos trabajadores, habitantes del sector, bregan con su pico y su pala a ver si pueden destupir el túnel, abierto en la roca de la montaña, y que llegue el agua a su gente. En otras imágenes por las redes, se ven unas maquinarias que tal vez sirvan para limpiar afuera, porque es muy difícil que quepan dentro del túnel. También los funcionarios hablaron de una retro excavadora que tampoco se sabe cómo la piensan meter ahí. Delcý hasta habló de un equipo "científico- técnico" que está elaborando una especie de plan para resolver este desastre para más de 500 mil venezolanos. Pero los embustes ya no cuadran, ni para la bondadosa y paciente población de Sucre. Cuando estuvo la presidenta, no sé dónde la llevarían, pero ella aseguró que vio por si misma el trabajo y ya "el agua estaba fluyendo".
Cuando comenzó la situación (o más bien, el desastre), los habitantes de un pueblito vecino a Cumaná, Guatacaral, ofrecieron auxiliar a los cumaneses y los invitaron a que fueran hasta allá para que se surtieran de agua. Pero las maniobras "científicas y técnicas" ocasionaron que el tubo que llegaba de San Juan, se rompiera, dejando a la amable y solidaria población también sin agua. El otro tubo es el de Cancamure, qué están tratando de rehabilitar para calmar un poco la sed de los cumaneses, ha estado fuera de servicio desde hace unos 25 añitos (saquen la cuenta: bajo el gobierno de quién), igual que el dique del Antillano que los mismos habitantes estaban intentando recuperar.
A los trabajadores luego les ofrecieron hasta una maquina desalinadora que ya estaba una funcionando, en Araya, pero fue solo una promesa. Mientras tanto, por supuesto, ha habido las naturales protestas, cierres de calle, alborotos, alguna quema de caucho. Hablan un poquito, mandan unas cisterna. Pero ya ni dicen cuántos días seguirá la cruel sequía de los cumaneses. No obstante, el PSUV llamó a una marcha por la paz del país.
El colapso del sistema hidráulico del Turimiquire no es un evento aislado, sino la culminación de un proceso de degradación estructural que ha dejado al oriente venezolano (Sucre, Nueva Esparta y parte de Anzoátegui) en una situación de vulnerabilidad extrema. El corazón del problema reside en el túnel de trasvase Guamacán, una estructura de aproximadamente 12.5 kilómetros que conecta el embalse con las plantas de tratamiento. Un deslizamiento interno de rocas y sedimentos ocurrió específicamente en el kilómetro 7.6 del túnel. Reportes técnicos de Hidrocaribe indicaron que el escombro llegó a obstruir hasta el 82% del diámetro del conducto. Aunque el gobierno atribuyó el colapso a un sismo ocurrido el 22 de febrero de 2026, expertos señalan que una estructura sana de 50 años debería resistir tales eventos. La causa real es la acumulación de sedimentos y la falta de revestimiento preventivo, lo que debilitó las paredes del túnel hasta que cedieron.
El impacto en la red de distribución es masivo debido a la pérdida de presión hidráulica. El sistema está diseñado para procesar cerca de 5,000 litros por segundo (lps). Tras la obstrucción, el flujo cayó a apenas 1,100 lps, lo que representa una pérdida operativa del 78%. Al ser el punto final de la línea, la Isla de Margarita sufrió una caída del 45% en su ya precario suministro, ya que el sistema alterno (Embalse Clavellinos) no tiene capacidad para compensar el déficit del Turimiquire. Más allá del túnel, la presa principal del sistema presenta fallas crónicas documentadas por la Academia de la Ingeniería. Se han detectado oquedades y filtraciones a más de 50 metros de profundidad en la pantalla de concreto. Las juntas de estanqueidad (sellos que evitan que el agua pase entre las losas de concreto) están rotas o separadas, lo que permite que el agua erosione la base de enrocado de la presa. Ante la desesperación por la obstrucción de marzo de 2026, el Ministerio de Aguas recurrió al uso de explosivos dentro del túnel para intentar liberar el paso de agua, una medida de alto riesgo que puede comprometer aún más la integridad estructural de la montaña.
El equipo científico y técnico de la presidencia interina que está tratando de resolver este gran problema hidráulico en Cumaná, es el mismo que, tras profundos y sistemáticos estudios, ha determinado que los rayos solares caen perpendicularmente sobre Venezuela en la actualidad, tal y como lo han hecho todos los años durante los meses de marzo, abril y parte de mayo, debido a la inconveniente ubicación geográfica de Venezuela en el trópico. Por ello, el gobierno ha decidido racionar la luz. Como se ve, la investigación científica en el país ha progresado, porque ya no son las iguanas, ni las culebras, ni la CIA (nunca; por dios, quién dijo eso), sino el sol el culpable. Al mismo tiempo, se conoció que ya en Washington se dio el visto bueno para autorizar compras e inversiones en el sector eléctrico venezolano. O sea, se avecina la privatización del servicio eléctrico.
Ante estas noticias, uno retoma aquellos suspicaces pensamientos acerca de que estos tipos estaban dejando que el país se derrumbara, por desidia y abandono, por ineptitud, por corrupción, para después venderlo al mejor postor, como ya lo están haciendo con la nueva Ley de Hidrocarburos y de Minas. Claro: se trata de la aplicación del "pragmatismo chavista", tendencia filosófica fundada por Francisco Ameliach.
