El regalito
La opacidad, para no decir el secreto, caracteriza el "acuerdo histórico" que acaban de anunciar, cada cual por su lado y con sus connotaciones propagandísticas, Trump y la Delcy. Es natural. En la oscuridad actúan los delincuentes, los confabulados. Trump afirma, eufórico, que se trata de "un regalo" de los venezolanos, especialmente de la "gran presidenta Delcy Rodríguez" a los Estados Unidos, que le permitirá a la gran potencia nutrir sus reservas petroleras, abaratar el precio de la gasolina y demás derivados para los gringos (cosa que da votos), y acceder al oro negro justo cuando hay una guerra no ganada con Irán, donde está el estrecho de Ormuz cerrado, por donde hoy no salen millones de barriles al mundo y especialmente a China. Delcy, por su parte, dice que ese "acuerdo histórico" garantizará la prosperidad del pueblo venezolano en las próximas décadas, y, cito: "nuestro país tiene las mayores reservas petroleras del mundo. Pero de nada sirve tener nuestras reservas petroleras bajo tierra únicamente para que aparezcan en una estadística o en una contabilidad, y podamos decir "somos el país con la mayor reserva del mundo", cuando no podemos convertirlo y traducirlo en desarrollo para Venezuela". O sea, PDVSA no es capaz ni siquiera de extraer el abundante petróleo que tenemos, después de haber sido la primera empresa petrolera del mundo en los noventa del siglo XX. Y, aun así, utiliza el latiguillo de convertirnos en "potencia energética", formula ritual de un culto languideciente e irrisorio.
El secreto de la negociación del "acuerdo histórico" y sus detalles, más si es todo lo "histórico" que se dice, ya es ilegal e inconstitucional. La dictadura tutelada ni siquiera informó a la Comisión correspondiente de la Asamblea Nacional, donde el PSUV es mayoría aplastante, en contravención del artículo 150 que establece que la celebración de contratos de interés público nacional requiere de la aprobación del parlamento, del artículo 154 que ordena que los tratados con otras naciones debe igual contar con la aprobación de la AN en forma de una ley, y el artículo 187 que dice que es la AN la que autoriza al Ejecutivo a discutir contratos de interés nacional o convenios internacionales. Pero, además, por las características generales anunciadas de lo acordado, está en juego el artículo 12 que instituye la propiedad nacional de los yacimientos petrolíferos del país, por lo que no se pueden vender, ceder, transferir ni perder (se habla de "arrendar" en el gran acuerdo), y el artículo 13 que dice que "el territorio nacional no podrá ser cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros". O sea, que por lo menos, le sale a "la gran presidenta" aclararle a Trump que las reservas petrolíferas venezolanas no pueden pasar a ser reservas norteamericanas, como anda vociferando por ahí.
Claro, ya sabemos que los dos mienten. Uno miente, porque, además de ser mentiroso por naturaleza, está en campaña electoral por su partido en las elecciones de noviembre, y tiene que presentar un logro, justo cuando las cosas no le están yendo bien, ni en Irán, ni en su competencia tecnológica y económica con China,........
