El librepensador
La primera condición del librepensador es prescindir de todo prejuicio. O, al menos, someterlo a una vigilancia constante. Se trata de liberarse —en la medida de lo posible— de las capas de culturización que, desde la cuna, han ido cubriendo la mente hasta condicionar su pensar.
En el librepensador no habitan los monstruos de la razón. Si acaso, su pensamiento puede verse atravesado por crisis de melancolía o por impulsos de creatividad. Pero si, además, es humanista —y cabe entender ambos términos como próximos— su tarea consiste en cuestionar todo convencionalismo que no se base en su entrega a los principios recogidos........
