El capitalismo y su drenaje de violencia criminal: un binomio indisoluble cuya víctima es el pobre
El capitalismo es, en esencia, un sistema económico que se reproduce a través de la violencia. Son violentas sus formas de acumulación de capital y sus estructuras de poder, dominación y riqueza fundamentadas en la explotación laboral y en la exclusión social. Para mantenerlas, incentiva la violencia criminal, no como patología exógena, sino como estrategia consustancial a la valorización de capital y a la reproducción de la desigualdad y la pobreza.
Desde su entrañas, el capitalismo drena violencia sistémica para perpetuarse con base en la explotación del trabajador y de la naturaleza; intensifica la estratificación social y las desigualdades extremas al precarizar y flexibilizar las condiciones de trabajo; gestiona la muerte, la enfermedad crónica, el estrés y el cansancio del trabajador; e incluso extremando el control sobre la mente al interiorizar en el trabajador la auto-exigencia y la racionalidad meritocrática. Ese aparato ideológico y el disciplinamiento de la mente es otro tipo de violencia que podría denominarse como simbólico/cognitiva, y que vacía de sentido al trabajador pobre.
Esa violencia sistémica que mercantiliza la vida social no marcha sola. Drena pobreza, miseria y hambre. Éstas, a su vez, son carne de cañón de una necro-economía que hace de la muerte un negocio al operar el fenómeno de la violencia criminal. Cuando los pobres aportan la sangre y la vida, se activa un mecanismo de acumulación de capital que transfiere los excedentes de los territorios y enclaves marginales a los centros bancario/financieros globales. Para activar dicho mecanismo, es fundamental la espiral de desigualdad y la pauperización de poblaciones enteras generalmente radicadas en el sur del........
