¿Hacia dónde marcha la Transición?
¿Hacia dónde marcha la Transición?
La intervención militar y el golpe de Estado perpetrado el pasado 3E por el ejército de EEUU para deponer al gobierno de Nicolás Maduro, violando el derecho internacional, se hizo con el propósito de tomar el control directo del país para imponer a la Nación venezolana sus intereses geoestratégicos y geoeconómicos. Nunca estuvo en la agenda internacional de EEUU promover una “transición a la libertad y la democracia” en Venezuela. Su único propósito es, y ha sido siempre, garantizar la permanencia en Miraflores de un gobierno “amigable”, dócil y sumiso, que privilegie los intereses económicos y geopolíticos de EEUU por encima del interés nacional. Un gobierno que facilite la entrega incondicional al gran capital transnacional depredador, de manera exclusiva y preferente, del petróleo y demás minerales estratégicos que posee el país en abundancia y hoy demanda con urgencia el decadente imperio estadounidense, para estar en mejores condiciones de competir la supremacía global a China y los BRICS. Ese es el papel que esperan cumpla bajo coacción el gobierno de la presidenta encargada Delsy Rodríguez.
Más allá de controlar la economía extractivista venezolana y su mercado de consumo, lo que históricamente ha perseguido el imperio estadounidense es horadar la soberanía y la independencia de la Nación para someternos a una relación colonial plena en el siglo XXI. Ese dominio no se agota en el control del petróleo, el oro, la bauxita, el coltán y las tierras raras, a través de los tradicionales contratos leoninos y los términos de intercambio viles, porque hoy su alcance está fuertemente determinado por el nuevo orden geopolítico multipolar emergente, del que da cuenta la nueva “doctrina de seguridad nacional” de EE UU, que por cierto no es nada original porque es solo una ampliación de la vieja “doctrina Monroe” (1823).
Al pretender aplicar esa doctrina imperialista en el caso venezolano, el gobierno de EE UU no solo busca garantizar el acceso privilegiado y a precios de gallina flaca de las reservas petroleras y mineras venezolanas, sino también, limitar, condicionar o excluir la participación directa de inversiones procedentes de China, Rusia, India, Irán o cualquier otro país que considere que chocan con sus intereses económicos o geopolíticos. Bajo la aplicación de éste modelo de tutelaje, facilitado por la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, se conculca la facultad del Estado venezolano de ejercer la soberanía en materia de política petrolera, al cederle a las empresas operadoras transnacionales la facultad de manejar la gestión, producción y comercialización del petróleo; utilizando la armada de EE UU, violando flagrantemente el derecho internacional, para ejercer el control del tránsito marítimo internacional con el fin de garantizar que solo circulen los tanqueros, con crudo y productos venezolano, que sean permitidos por ese país o en caso contrario, serán abordados y confiscarlos por no tener la “autorización legal de EE UU”. Según la Casa Blanca, "el único petróleo que entrará y saldrá de Venezuela será a través de canales legítimos y autorizados, de conformidad con la ley estadounidense y la seguridad nacional". Para cerrar con broche de oro negro el circuito de acumulación por desposeción (Harvey) a través de la rapiña y el saqueo de la........
