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La putrefacta sociedad capitalista

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06.03.2026

Cuando algunas personas llegan a la edad de la razón pensarán que el mundo siempre ha sido tal cual como lo están viviendo, sin preguntarse: ¿quiénes fueron los responsables de tal evolución? ¿cómo se llegó a tales cambios? ¿por qué razón no se han resuelto los problemas fundamentales de la humanidad? ¿por qué motivo la sociedad actúa como la custodia de un cúmulo de estupideces?

Ciertamente el mundo no era tal como lo es hoy, el ser humano ha estado presente en la Tierra desde hace aproximadamente 200.000 mil años, desde la aparición del homo sapiens. Con el advenimiento de esta especie animal, aquel paisaje bucólico, aquellas selvas vírgenes, aquellos bosques que brindaban umbrías oscuridades que facilitaban el hogar de mamíferos, aves y reptiles fueron cambiando notablemente. Sin olvidar las hermosas montañas con picos glaciales que durante el deshielo ofrecían al medio ambiente grandes caudales de agua de ríos prístinos y purificados para la convivencia de las especies. Con la presencia de los humanos, milenios de siglos después, aquellos hontanares fueron desapareciendo hasta convertirse paulatinamente, en invivibles y contaminados riachuelos que recorren gran parte del planeta.

No cabe duda que el paisaje del orbe cambió con la presencia de multitudes de personas, sin embargo, los seres humanos no han modificado el comportamiento ante la vida, pareciera que el prójimo actúa en contra de sí mismo, contrariamente al buen juicio. Aquel tiende a realizar la acción que se considera peor a pesar de saber que existe una alternativa mejor. Tal comportamiento la estudió Aristóteles y le dio el nombre de Acracia o Akracia. Es la voluntad débil, descontrol, actuar contra el buen juicio. Las acciones acráticas parecen contradecir supuestos, aparentemente plausibles, sobre las acciones de las personas. Quizás por esta conducta el mundo tiende hacia un caos total y nadie se anima a promover algún correctivo.

No tengo duda que el caos en el que está sumido nuestro globo es responsabilidad de los poderosos, los dueños del dinero, quienes en su afán de poder y de aumentar las riquezas promueven la destrucción del planeta. En mi libro "Antología de la estupidez" afirmó que el mundo lo diseñaron y lo siguen construyendo los malos y en nuestro caso, los malos son los capitalistas, los herederos de los feudalistas y de los antiguos burgueses.

Si revisamos los libros de historia nos daremos cuenta que los señores feudales, los patrones de ingentes fincas, fueron quienes propiciaron la creación de la propiedad privada, antiguos terrenos donde trabajaban los siervos y campesinos. Con el tiempo, avaros terratenientes adquirieron más poder dando lugar a la formación de feudos, territorios bajo el control del señor feudal, es decir el patrimonio de una familia noble que con el tiempo se convierte en.propiedad. En estos predios trabajaban la tierra campesinos y siervos, entregaban parte de sus cosechas (rentas en especie o dinero), realizaban servicios forzados y pagaban impuestos. Aunque algunos eran libres, los siervos estaban ligados al feudo y no podían abandonarlo sin permiso. Igualmente, la iglesia católica como dueño de grandes extensiones de tierras (feudos) se beneficiaron con la entrega que la hacía el rey y por tal razón los frailes proclamaban desde los púlpitos que la propiedad privada es sagrada.

Los señores feudales le debían lealtad al rey y por tal razón le correspondía organizar buenos ejércitos y ponerlos a la orden de su majestad. Fue el comienzo de la creación de los ejércitos para apoyar al monarca, tales soldados, los más aberrados, con el tiempo se convertirían en caballeros. Como vemos aquellas mesnadas o milicias debían responder al rey y al noble por los intereses de quienes los explotan de la forma más vil en detrimento de los feudatarios.

Es bueno recordar la existencia de reyes y emperadores que se caracterizaron por su maldad y crueldad contra sus vasallos, entre los que se puedo recordar Calígula (37-41 d.C), Nerón (54-58 d.C), Iván el Terrible (1533-1584), Atila (siglo V), los Reyes católicos (siglo XV), Gengis Kan (1206), Leopoldo de Bélgica (1865-1909), La reina Victoria (1819-1901), Harry Truman (1884-1972), entre tantos emperadores, reyes y jefes de estados cuya característica común son los miles de asesinatos, destrucción de ciudades, aniquilación de culturas durante sus mandatos. Fueron hombres que llegaron al poder por la vía violenta, por la vía de la sucesión o por el voto popular. Así los malos fueron construyendo una nueva sociedad.

La historia nos reseña que con el tiempo se fueron formando ejércitos modernos; además, el uso de armas letales que podrían acabar con la vida de muchos en poco tiempo; utilizar la tecnología al servicio de la destrucción de los humanos; colonizar continentes; avasallar países para robarle la materia prima; esclavizar a los pueblos; crear mercados cautivos. Así mismo, inventaron el servicio militar obligatorio para defender los intereses de los capitalistas; manipulan a los votantes mediante la mass media y las redes sociales; controlar el comercio por vía terrestre, marítima y aérea; establecer monopolios, entre tantos desmanes que hacen los potentados para defender sus intereses y para preservar y aumentar sus capitales.

Los adinerados del mundo descubrieron un sistema de gobierno que les permite mantener, controlar y aumentar sus capitales, es la llamada democracia burguesa. Detrás de esta forma de gobierno están las grandes corporaciones financieras, agrarias, mineras, industriales, farmacéuticas, fabricantes de armas, entre otras sociedades mercantiles que financia las campañas electorales de jueces, ediles, presidentes, senadores, diputados entre los cargos públicos que se pueden seleccionar mediante el voto. Al final, aquellos funcionarios seleccionados por el sufragio defenderán los intereses de quienes financiaron sus campañas, sin importar las necesidades de los ilusos quienes suelen escoger al burócrata. Se hace evidente la akracia, el acto de las personas que proceden alejados del buen juicio, al votar por el personaje que está apartado de las penurias de los excluidos. Por esta vía se perpetúa la aciaga sociedad capitalista.

Actualmente el mundo está en riesgo de desaparecer del Sistema Solar ante el peligro de más de una explosión nuclear. Bombas o misiles, fabricados con los impuestos de los contribuyentes y que podrían explotar durante el episodio de una guerra propiciada por presidentes elegidos por el voto popular. Estos Jefes de Estados defienden los intereses de las corporaciones energéticas que se quieren robar todo el petróleo del planeta inhumado en las entrañas de diferentes países de Oriente Medio y Sudamérica. Cuando se elige a un presidente o un primer ministro los votantes aspiran que el seleccionado por la mayoría debería resolver problemas de vivienda, salud, ambiente, educación, vías de comunicación, alimentación, mortalidad infantil, creación de fuentes de trabajo, eliminación de la pobreza, entre los que conciernen a la población que acudió a las urnas. Es obvio que si una parte del gasto militar se utilizara para resolver los problemas que agobian a un pueblo se solventaría parte de tales pesadumbres.

El mundo está en riesgo de desaparecer por una explosión nuclear por culpa de un grupo de individuos que han hecho de la mentira un arma de guerra. Falacias utilizadas desde hace tiempo por diferentes gobiernos estadounidense para generar un caos y utilizar este desconcierto para una invasión. Esto quedó demostrado con Irak, Libia, Siria, Afganistán, Irán y Venezuela y no es una coincidencia, que todos estos países poseen crudo en sus profundidades. En tiempos pasados lo hicieron el expresidente Bush, luego Obama, también Biden y hoy el verdugo y pederasta Donald utiliza la falacia de la construcción de armas nucleares para bombardear a Irán, asesinado en el primer bombardeo a más de 150 niñas iraníes que acudían a una escuela. Mi pregunta inmediata es la siguiente: ¿Sirve la democracia burguesa para elegir a un pederasta, ladrón, criminal, secuestrador como el gordinflón Trump y un genocida como Netanyahu? Acaso a los electores estadounidenses los domina la pasión y no la razón. Otro caso de la akracia aristotélica para mantener en el poder una sociedad depravada como la sociedad capitalista.

Es notorio que la escogencia de los candidatos presidenciales de EEUU se hace dentro de los miembros de sociedad adinerada y, sobre todo, entre los exalumnos de universidades prestigiosas. En lo que se refiere al potentado y rubicundo Donald Trump, este fue seleccionado por las grandes corporaciones financieras, energéticas y tecnológicas y por el voto popular como representante de la élite más calificada made in USA, para que respondiera por los intereses de un "selecto" grupo muy reducido, los dueños del capital.

No cabe duda que esta corrompida sociedad capitalista esta integrada por las élites de otras parte del planeta, ricos y famosos internacionales entre los que se pueden destacar: Ricardo Salinas Pliego, Leslie Wexner, Woody Allen, Leon Black, Glenn Dubi, Bill e Hilary Clinton, Elon Musk, Jeff Bezos, Anil Ambani, Eva Andersson-Dubin, Dan Ariely, José María Asnar, Steve Bannon, Sultán Ahmed Su layen, Richard Branson, George Bush, Noemi Campbell, Noam Chomsqy, Deepk Chopra, Bill Cosby, Sarah Ferguson, Robert Kennedy Jr, Peter Mandelson, Andrew Montbatten-Windsor, Sofía Cristina de Suecia, Donald Trump, Melania Trump, Mark Zukerberg…entre los potentados que parecen en los archivos de Epstein, los cuales contienen más de seis millones de documentos, imágenes y videos que detallan actividades delictivas, como la violación de menores, orgias con niñas y actividades no delictivas, del financiero estadounidense y delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein. Como se puede leer, al lado de este pederasta se destaca figuras públicas, entre las que se acentúan políticos como el pederasta, genocida Trump, además miembros de la realeza europea, ejecutivos de empresas, académicos, famosos artistas y deportistas, entre los miembros de una sociedad capitalista putrefacta que en oportunidades aparecen en los medios de comunicación y en las redes sociales dando consejos sobre ética y moral.

La lista de Epstein destapó la sentina social que sustenta la democracia burguesa, los acaudalados que financian las campañas electorales para que llegue a poder un ser tan despreciable como el genocida, ladrón y pederasta Trump. No es la putrefacta burguesía la que salvará la humanidad y tampoco sujetos depravados como Calígula, Nerón, Hitler, Netanyahu y Trump los que pueden dictar cátedra sobre la buena marcha de un gobierno. Es el fin de la putrefacta sociedad capitalista, sus miembros contribuyeron a su aniquilación. Razón tuvo el escritor estadounidense cuando sentenció: "El sueño de la democracia es elevar el proletariado al nivel de la estupidez burguesa". Lee que algo queda.


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