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La justificación imperial

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10.04.2026

Uno de los mejores inventos retóricos de los humanos es la "justificación", término que deriva de la palabra justificar, es decir, probar algo con razones convincentes, testigos o documentos para demostrar que una situación o persona es adecuada, admisible o inocente. El vocablo implica dar razones para demostrar que un hecho no es reprochable, disculpar una conducta o probar la inocencia de alguien en los que se le imputa. De este verbo se deriva la expresión "justificación", como el acto y efecto de justificar, el cual es definido por la RAE como la acción de probar algo con razones convincentes, el motivo o causa que demuestra que una conducta es justa o razonable, y la prueba de la inocencia o bondad de una persona o acto.

Existe otra palabra con el mismo tenor de la anterior a la cual muchas personas alegan para justificar un comportamiento discutible, se trata de la expresión "excusa", como el pretexto o motivo que se invoca para eludir una obligación, disculpar una omisión o justificar una actuación u omisión, el cual constituye el acto de excusar. Es decir, es el motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o para disculpar una omisión. Quizás por eso toma vigencia el aforismo que reza que "desde que se inventaron las excusas todo el mundo queda bien".

No cabe duda que muchas personas utilizan la justificación o la excusa para explicar situaciones incómodas que no se corresponden con lo esperado, no importa si las razones expuestas se corresponden con la verdad. Estas tretas son muy notorias en los políticos y sobre todo, en los voceros de los imperios, es lo que llamo en este artículo "la justificación imperial".

A la primera justificación imperial que se me ocurre es la del imperio español, en sus representantes de Castilla y Aragón, quienes fundamentaron la conquista del Nuevo Mundo (que ya era viejo) en la doctrina del descubrimiento y la filosofía de la conquista que sostenía la obligación divina de cristianizar a los indígenas y su incorporación al mundo europeo como un acto civilizatorio. No cabe duda, la presencia de la Iglesia Católica acompañando a la conquista y el genocidio de los pueblos originarios se fue consolidando, hasta que terminó imprimiendo su sello a la religiosidad latinoamericana.

La imposición de la religión católica a los pueblos originarios se realizó sobre la base de la violencia y el crimen en el entendido que los indígenas no tenían alma, esta fue la justificación. Esta fue la tesis teológica y política utilizada por algunos colonizadores y teólogos........

© Aporrea