El dolor físico y el dolor emocional
Una de las experiencias más desagradables que experimentan los humanos es el dolor, este puede ser de dos tipos, el dolor físico y el emocional. El primero, es una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. Es una sensación de alerta del sistema nervioso, con intensidad variable, que indica que algo no está bien, manifestándose como una molestia como consecuencia de un pinchazo, quemadura o punzada en algún lugar del cuerpo. Así mismo, el dolor es el síntoma fundamental de una inflamación o un problema en una zona y su aparición es una alerta del surgimiento de un problema o una enfermedad. Según la duración puede ser de dos tipos: agudo o crónico y en función su intensidad se puede distinguir entre leve, moderado y severo.
El otro dolor, que muchas personas creyentes lo pueden llamar dolor del alma, o un dolor espiritual yo, como no soy religioso, lo llamaré dolor emocional. Esta es una herida interna que sea cual sea el motivo, se puede originar por no saber gestionar el cambio de vida en el que se encuentra una persona afectada y por carecer de los recursos necesarios para afrontar la nueva situación. El dolor emocional no está localizado en ninguna zona del organismo, pero sí en la mente. Es un sentimiento de pena, congoja, tristeza, aflicción, ya sea por la pérdida de un ser querido, el rompimiento de una relación sentimental, la pérdida o el embargo de unos bienes muebles, entre otros, el cual se manifiesta como una forma de tormento, suplicio, angustia, calvario, alteración del sistema nervioso, desesperación, ansiedad, depresión, traumas, dolor de cabeza, insomnio, fatiga persistente aislamiento social, entre otros.
En el caso del dolor físico se puede recurrir a una medicina que acorta el tiempo del sufrimiento o alivia o elimina el dolor, pero en el caso de una persona que padece un dolor emocional es muy difícil descubrirlo y calmarlo, ya que en oportunidades la persona que lo sobrelleva no lo detecta y se muestra cansada y apática. Sin embargo, el sufrimiento es constante, llegando a provocar notorias y graves trastornos o alteraciones en el cuerpo.
No cabe duda que tanto el dolor físico como el emocional podía ser de carácter individual, es decir algo personal. Sin embargo, hay situaciones donde tanto el dolor físico como el emocional se convierte en algo endémico, es decir, dos enfermedades que se presentan en forma constante y habitual en una población dentro un área geográfica, que en el caso al que me voy a referir es sumamente grave. Se trata de las guerras, donde mueren miles de personas, otros miles de víctimas padecen de las heridas causadas por las balas y los bombardeos, los miles........
